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Un tributo a Bola de Nieve en el Westchester Cultural Arts Center

César Miguel Rondón, maestro de ceremonias de “Si me pudieras querer… Un tributo a Bola de Nieve”, un espectáculo que se presentará el domingo 1 de marzo en el Westchester Cultural Arts Center. Fotografía: Roberto Mata (cortesía de Arca Images).
Para quien todavía no lo ha hecho, al menos una vez en la vida tendría que escuchar a Bola de Nieve. El pianista, cantante y compositor cubano, nacido en 1911 con el nombre de Ignacio Villa Fernández, es de esas experiencias artísticas que dejan en el oyente una sensibilidad y una belleza perdurables.
En todas las canciones se reconoce una voz personal: irónica o triste, pero siempre conmovedora. El espectáculo “Si me pudieras querer… Un tributo a Bola de Nieve” rinde homenaje a la vida y la música de esta leyenda latinoamericana el domingo 1 de marzo en el Westchester Cultural Arts Center.

Cartel promocional (cortesía de Arca Images).
“El espectáculo está concebido como un relato musical continuo, no como una sucesión de canciones”, explica Alex Berti, director musical y del concepto del homenaje. “La estructura se articula en escenas que alternan narración y música, donde cada obra funciona como un capítulo emocional de la vida de Ignacio Villa. El programa avanza cronológicamente, pero no de manera documental, sino poética, permitiendo que el público transite por la infancia, la herida, el humor, el amor, el exilio y la soledad desde una atmósfera íntima, casi confesional, reforzada por el espacio escénico, el formato de cámara y la idea de compartir vino durante la función”.
El libreto de “Si me pudieras querer… Un tributo a Bola de Nieve” estuvo a cargo de Carlos Silva. “El texto recrea algunos aspectos relevantes de la vida de Bola de Nieve y también trata de establecer un vínculo entre sus posibles estados emocionales y vivenciales y la manera única en que esto se tradujo en un arte tan singular”, comenta. “Queremos que el público se sitúe en un contexto familiar en el que pueda reencontrarse con sus canciones y, a través de la melodía, acercarse a la tradición del bolero latinoamericano”.

Carlos Silva. Fotografia: Kichi Olivares (cortesía de Arca Images).
“El aspecto más deslumbrante de Bola de Nieve es su capacidad para construir un discurso musical inédito a partir de recursos convencionales”, rememora Silva. “En esa época, el piano en la música afrocubana era concebido bien como un instrumento acompañante o como un instrumento solista. Bola de Nieve lo convirtió, a la manera de los grandes compositores de canciones alemanas de cámara como Schubert o Schumann, en un protagonista de la historia, que comenta, ilustra y crea atmósferas únicas”.
“Bola de Nieve era singular, pero no provocador, multifacético, mas no efectista”, concluye. “Todos los recursos que emplea en su discurso, como la inflexión, la narración, la risa o el llanto, obedecen a una idea artística profundamente estudiada e intencional, y no a una caricatura extravagante o estrambótica”
Además de ser el responsable de articular un texto que se integre con la música del artista cubano, Carlos Silva es la voz del espectáculo. Silva cursó estudios musicales en el Conservatorio Superior de Música de Caracas y en el Conservatorio de la Ciudad de Viena. Su rango vocal es el de tenor.

Alexander Berti. Fotografía: Arca Images (cortesía).
“Bola de Nieve es irrepetible, pero además inexplicable”, proclama el cantante. “Cualquier intento de imitarlo o de encontrar la causa de su gran singularidad será un intento vano y vacío. Por ello, cantar sus canciones siempre será una reinterpretación. Pero, además, hay que destacar que Bola de Nieve es una combinación de recursos y vivencias que se perciben en su arte. Todos los seres humanos somos producto de todo lo que nos ocurre, pero también de los recursos de los que disponemos o de los que carecemos”.
Como muchos saben, César Miguel Rondón no es músico ni cantante. Es un reconocido escritor y periodista venezolano que reside en Miami desde hace algunos años. En el espectáculo, Rondón es el maestro de ceremonias.

Félix Gómez. Fotografía: Arca Images (cortesía).
“En realidad, no soy un ‘maestro de ceremonias” como tal”, aclara el periodista. “Soy un elemento más en el espectáculo, como si fuese otro instrumento en la partitura total. Recito unos hermosos textos de Carlos Silva. Mi participación está escrita, pautada. Digamos que me atengo a una partitura en la que tengo mis entradas y salidas, mi voz y mis silencios”.
Rondón no recuerda cuándo fue la primera vez que escuchó a Bola de Nieve. Sin embargo, conserva una imagen vívida que lo ha perseguido hasta hoy. “Sí, recuerdo el inmenso impacto que me causó desde el principio. Su estilo, su manera de enfrentar la música, su juego con el piano, la picardía en su canto”.
“Además, recuerdo una película documental en la que Bola canta y toca el piano. Lo observa con mucha seriedad y concentración Alejo Carpentier. Imagínate, esos dos inmensos nombres de la cubanidad juntos. No he dejado de repetir esa imagen en mi cabeza desde que me invitaron a este proyecto. Es como entrar en contacto directo con el gran Ignacio Villa y con él en ese universo fantástico sobre el que escribió Carpentier. Cuba es una de las principales columnas de la música latinoamericana, y en esa columna es pieza fundamental Bola de Nieve. Este proyecto, en el que participo con orgullo y emoción, le rinde justo tributo a ese fundamento”.

Ismael Vergara. Fotografía: Arca Images (cortesía).
La selección de músicos de “Si me pudieras querer… Un tributo a Bola de Nieve” está integrada por Félix Gómez (piano), Ismael Vergara (clarinete y saxo), José Gregorio Hernández (percusión) y Alex Berti (contrabajo).
“El público va a escuchar una combinación de obras del repertorio asociado a Bola de Nieve, reinterpretadas con nuevos arreglos, atravesadas por lenguajes contemporáneos y pensadas para este formato específico”, explica Berti. “No hay composiciones “a la manera de” ni intentos de recreación histórica. Cada arreglo es una lectura actual y respetuosa que dialoga tanto con la tradición cubana como con el jazz y la música de cámara. Más que un concierto, lo que se escucha es una celebración narrativa, donde la música existe para iluminar una vida y no al revés”.
Ese repertorio incluye clásicos del artista cubano como “Si me pudieras querer”, “Alma mía”, “Maese Julián”, “Ya no me quieres”, “Vete de mí”, entre otros temas que conmovieron a miles de oyentes en América Latina, ya que la figura de Bola de Nieve se convirtió en poco tiempo en una referencia para el bolero, el jazz y la música popular. El artista tenía una formación musical metódica, que había comenzado a los ocho años de edad, cuando ingresó al Conservatorio Mateu, en Guanabacoa.

José Gregorio Hernández. Fotografía: Arca Images (cortesía).
El espectáculo se realiza bajo la producción de la actriz y directora Alexa Kuve para Arca Images, Roxy Theatre Group y el Auditorio del Condado de Miami-Dade.
“El mayor desafío del homenaje fue encontrar un equilibrio que se sintiera íntimo y cercano, pero con un nivel de excelencia que hiciera justicia a una figura como Bola de Nieve”, señala Kuve. “Cuando un espectáculo es pequeño en formato, cualquier detalle se ve; no hay dónde esconderse y la producción tiene que ser muy precisa, desde el ritmo del libreto hasta el sonido, la luz y los silencios. Y, en un homenaje, además, existe la responsabilidad de no caer en la caricatura ni en el lugar común: Bola era enorme, pero también profundamente humano”.
Luego de confesar los desafíos del homenaje al artista cubano, la mirada de Kuve se centra en las decisiones clave para crear una atmósfera cercana y emocional para el público:
“Primero, definir que esto no iba a ser un recital ni una biografía fría; queríamos una noche en la que música y relato se abracen y te lleven de la mano; esa fue una decisión de base. Después, para mí fue clave el cuidado del equipo; yo cuido muchísimo a quien escojo para cada proyecto, porque creo firmemente que ahí está la clave del éxito, desde el libreto, por supuesto, y en este caso, el artista a quien estamos rindiendo homenaje, hasta cada uno de los integrantes, músicos, director musical y arreglista”.

Alexa Kuve. Fotografía: Omar Amador (cortesía de Arca Images).
“También fue clave una estética de cercanía: un sonido cálido, una iluminación que acompañe la emoción sin subrayarla, transiciones limpias para que no se rompa el hilo. Y en este caso, contar con Alex Berti, que es excepcional en lo musical y en los arreglos, y trabajar siempre confiada de la mano de Carlos Silva, nuestro director musical en Arca, hace una diferencia enorme; hay criterio, hay gusto y una visión clara”, concluye.
Según la leyenda, Rita Montaner bautizó a Ignacio Villa Fernández como “Bola de Nieve”, aludiendo irónicamente a su tez oscura y a su figura redonda. Como tantas veces ocurre en la vida, la ofensa se convirtió en una ganancia. El apodo, tan personal, fue perfecto para coronar a un artista maravilloso.
QUÉ: “Si me pudieras querer… Un tributo a Bola de Nieve”.
DÓNDE: Westchester Cultural Arts Center (7930 SW 40th St, Miami).
CUÁNDO: 1 de marzo (domingo) a las 5:30 p.m.
PRECIO: desde $40.00 Boletos disponibles en www.ticketplate.com
PARA MÁS INFORMACIÓN: llame al (305) 226-0030 o visite https://arcaimages.org
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