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‘El pasado mío’, contribuciones de afrodescendientes al arte cubano

Written By Marivi Veliz
May 21, 2026 at 9:21 PM

Vista de la sala de exposición, con obras de Choco, María Magdalena Campos Pons y Juan Carlos Alom. Fotografía de Marivi Véliz (cortesía).

Inspirada, por un lado, por un referente homólogo del Brasil de los ochentas, la exposición “A Mão Afro-Brasileira” (1988), y, por otro, por la ausencia de revisitaciones y cuestionamientos a los presupuestos canónicos del arte y la cultura cubana, la exposición “El pasado mío” ofrece un panorama de creaciones de artistas afrodescendientes de la isla, desde el siglo XIX hasta la actualidad. 

Destaca cómo muchos de estos artistas fueron borrados de las narrativas hegemónicas, al punto de que Vicente Escobar (1762-1834), el primero de esta genealogía cuyas obras han sido identificadas, desarrolla su obra a comienzos del siglo XIX, lo que deja aún un enorme vacío en la época colonial. 

Este problema, así como la cita del cronista del siglo XVIII, Martín Félix de Arrate, con la que inicia el texto de sala, recuerda, además, la supresión de otros artistas racializados, como los indígenas, en las historias nacionales y regionales de las Américas. Arrate escribe en 1761 que “los pardos y negros de la ciudad [La Habana] son muy buenos maestros de la escultura y la pintura”. 

Sin embargo, como señala la exposición, muchos de ellos permanecieron sin que se reconociera el valor de su autoría. ¿Qué es, entonces, lo que propone esta exposición? ¿Cambian la estética, los temas o la forma de abordar o de entender el arte con el reconocimiento de estos creadores? ¿Qué relevancia tiene que “El pasado mío” tenga lugar ahora en la ciudad de Miami? 

“Céspedes y la libertad de los negros”, de Alexis Esquivel Bermúdez. 2021. Óleo sobre lienzo, colección privada. Esquivel es otro de los artistas pioneros en la relectura del arte cubano desde una perspectiva afrodescendiente. Fotografía de Marivi Véliz (cortesía).

Curada por un equipo de investigadores dirigido por Alejandro de la Fuente, director del Instituto de Investigación Afrolatinoamericano de la Universidad de Harvard, “El pasado mío” fue presentada por primera vez en la galería Ethelbert Cooper de Arte Africano y Afroamericano de la misma institución, de septiembre de 2022 a junio de 2023. 

Medios como El Nuevo Herald de Miami, la plataforma de periodismo cubano independiente El Toque y hasta el propio Consejo Nacional de las Artes Plásticas en Cuba, entre otros, destacaron la importancia de un evento como este. A pesar de la preeminencia de la cultura afrodescendiente en la isla, nunca se había concebido una exposición —probablemente tampoco exista una antología literaria— “narrada” desde el punto de vista de los propios creadores afrodescendientes.

Este giro, las posibilidades que introduce contar desde este otro ángulo la historia, se abren desde el momento mismo en que a la entrada de la exposición se muestra una pequeña obra de Wifredo Lam de 1937, de una africanidad apenas expresada en la mancha negra del rostro de la pintura; una colografía de gran formato de Belkis Ayón de 1998, que algunos críticos han entendido como parte de la creación de una iconografía abakuá hasta ese momento inexistente; y la video-performance de Sonia Pilar Delahante de 2017, donde ella permanece, casi inmóvil, atada a un barco en una plaza pública. 

En conjunto, estas tres piezas ya expresan la trama de una historia que, como la exposición misma, debe leerse de atrás hacia adelante, de la actualidad al pasado, en zigzag y en reversa. 

La obra de Delahante nos recuerda la idea de Paul Gilroy del barco como primer espacio de reconfiguración histórica en el Atlántico negro, y esos primeros versos de “Mujer Negra”, el poema escrito por Nancy Morejón en 1975, que rezan: “Todavía huelo la espuma del mar que me hicieron atravesar/La noche, no puedo recordarla/Ni el mismo océano podría recordarla”.

Desde ahí se entiende que la conciencia negra no es un continuum; no responde a una linealidad histórica fácil de desentrañar en la cultura visual caribeña y afroamericana. 

Serie Nacimiento de la Tierra. Juan Carlos Alom, 2010. Fotografía de Marivi Véliz (cortesía).

Por eso llama la atención que entrar a la primera sala del Lowe nos lleve a la pintura europea, a modelos de representación blancos y occidentales, expresados en obras como la mujer de rodillas, “Sin título conocido” (1925), de Pastor Argudín, o “Vista de la ciudad de La Habana y del edificio Los Molinos desde Regla” (1930), de Emilio Rivero Merlín. Este desconcierto también está relacionado con el ambiente del museo, con una disposición muy tradicional de las obras que dialoga inevitablemente con la colección de arte cubano del Museo de Bellas Artes de Cuba. 

Sin embargo, no son las visiones europeas de Landaluze las que resultan ponderadas. Hay que volver al principio.

Aunque la aproximación al arte que propone “El pasado mío” es todavía conservadora –muchos de los artistas modernos que reintroduce dentro del canon fueron formados en San Alejandro y el epicentro de la investigación curatorial es La Habana–, la sala de entrada nos presenta, frente a las obras de Lam, Ayón y Delahante, a las piezas de Elio Rodríguez “Jungla carnal” (2020), que se inspira en “La Jungla” (1943), la obra paradigmática de Lam, y “Cantor, verdad y mentiras, el sonido de los mares” (2019) de Alexandre Arrechea, parte de una serie inspirada en superficies urbanas encontradas en La Habana, que él recompone emulando formas de máscaras tribales, en este caso, africanas. 

Ambos trabajos constituyen un diálogo autorreferencial abierto dentro del linaje afrodescendiente. Son archivos, citas, alusiones a otras creaciones y a otros mundos. Rodríguez, además de inspirarse en Lam en esta obra, es uno de los artistas precursores de la crítica racial en Cuba, con exposiciones como “Mami, ¿qué será lo que quiere el negro?” (1991). Fue parte de las dos exposiciones más importantes sobre la afrodescendencia en Cuba: “Queloides I” y “Ni músicos ni deportistas”, ambas de 1997. 

Una sección dedicada a este tipo de archivo también forma parte de la muestra. Allí se encuentran documentos, libros, recortes de periódicos que sugieren caminos para futuras investigaciones. 

Arrechea es uno de los artistas más activos de la escena local de Miami. Nómada y multifacético, parece haber llegado al tema de la raza como consecuencia de su comprensión de sí mismo en el espacio arquitectónico. Desde ahí ha situado al cuerpo negro y su potencia simbólica, ambos sometidos a una constante re-racialización y reinterpretación en ciudades de recepción migratoria como Madrid, Nueva York o Miami, donde no es lo mismo ser negro que ser cubano. 

QUÉ: Exposición “El pasado mío/My Own Past”

DÓNDE: Lowe Art Museum. Universidad de Miami (1301 Stanford Drive, Coral Gables, FL, 33124). De miércoles a sábado, de 10:00 a. m. a 4:00 p. m.

 CUÁNDO: hasta el 12 de septiembre, 2026

 PRECIO: Entrada gratuita, reservando tickets online en https:www.lowe.miami.edu

 PARA MÁS INFORMACIÓN: llame al (305) 284-3535

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