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‘La oveja blanca’, teatro con una mirada particular sobre el exilio

Dianelis Brito y Rolando Tarajano, protagonistas de “La oveja blanca”, la nueva obra del dramaturgo y director Rolando Tarajano, que se estrena el sábado 22 de agosto en el Sandrell Rivers Theater. (Fotografía cortesía de Elizabet San Miguel Photography).
“Todas las familias felices se parecen, pero las desdichadas lo son cada una a su manera.” La célebre frase con la que León Tolstói inicia “Ana Karenina” también podría servir de puerta de entrada a “La oveja blanca”, la nueva obra del dramaturgo y director Rolando Tarajano, que se estrena el sábado 22 de agosto en el Sandrell Rivers Theater.
“La oveja blanca” es el retrato de una familia recién llegada a Estados Unidos y el dilema moral que estalla cuando decide vender las pinturas de su hijo mayor, quien ya no está entre ellos. El desarraigo, la familia y el arte se entrelazan en este drama que explora el exilio cubano desde una perspectiva distinta.

Póster promocional (cortesía de la producción de “La Oveja Blanca”).
“La obra no pertenece al concepto de la autoficción como recurso dramatúrgico”, aclara el autor que emigró de Cuba hace más de tres décadas. “Aunque la identificación con este trabajo es inevitable para cualquier familia cubana que haya vivido el exilio en los Estados Unidos, experiencia que, por demás, no se parece a ningún otro exilio. Pero la idea central, los conflictos principales, y la drástica solución de su historia surgen de la ficción y de la alta necesidad de confrontar mi realidad con la del espectador contemporáneo”.
“La Oveja Blanca” cuenta con un elenco intergeneracional encabezado por la actriz Dianelys Brito, el propio Tarajano, Elizabet San Miguel, Roly Guardado y Daniel Panebianco.
“Me convenció para estar en la obra lo bien que escribe ‘Roly’ Tarajano”, confiesa Brito.” “Lloramos desde la primera lectura”, confiesa, “porque esto es un drama y así nos tocó”.
“Los diálogos, las situaciones y la espiral de emociones que construye me sorprenden siempre; nunca adivinas lo que viene en la escena hasta que la lees”, agrega. “Había actuado en ‘Un juguete para mi mujer’, que él escribió y con la que tuvimos mucho éxito. Fue una comedia dramática que exploraba el tema del exilio desde una perspectiva erótica y sensual, pero decía cosas muy serias sobre la vida en Miami y sobre la forma de reinventarse profesionalmente en otro mundo”.

(De izquierda a derecha) Roly Guardado, Daniel Panebianco, Elizabet San Miguel, Dianelis Brito y Rolando Tarajano. (Fotografía cortesía de Elizabet San Miguel Photography).
Dianelys Brito es una artista muy querida por el público cubano.
En su país protagonizó “Pasión y prejuicio”, un fenómeno televisivo. El impacto fue tan grande en la cultura popular que hay una generación de niñas bautizadas con el nombre de la actriz. En el extranjero trabajó en la televisión y el teatro, y también en el recordado filme “Habana Blues”.
Como muchos inmigrantes, sin embargo, los primeros años en Estados Unidos no fueron fáciles. Su personaje en “La Oveja Blanca” la obligó a apoyarse en su propia experiencia.
“Tuve que sacrificarme y venir a Estados Unidos sin mi hija, Alejandra, y pude traerla un año y medio después. Creo que las madres cubanas tenemos mucho coraje. Mi madre me enseñó mucho al respecto y en ella me inspiré para mi personaje; también en mi hermana”.
La producción reúne a actores consagrados y a nuevas voces del teatro miamense.

Rolando Tarajano, que no solo escribió la obra, sino que también la dirige y encarna al padre de la familia. (Fotografía cortesía de Elizabet San Miguel Photography).
Rolando Tarajano, licenciado en artes escénicas del Instituto Superior de Artes Dramáticas de La Habana, cuenta que armar ese elenco intergeneracional no fue sencillo: “Necesitaba actores jóvenes; algunos no pudieron, pues su estatus migratorio no les permite viajar y la producción (de Niurka Noya) quiere proyectar giras internacionales para la obra”.
“Elizabet San Miguel desempeña un papel importante”, agrega el actor, de sólida carrera en varios países y escenarios, entre ellos el Teatro Nacional de Chaillot de París. “Hay mucho talento nuevo en Miami que, poco a poco, se abre paso entre las posibilidades que ofrece la ciudad”.
“Me gusta trabajar con actores jóvenes”, asegura, “porque el intercambio con ellos es muy interesante y a Dianelys Brito la respeto mucho. Estudiamos juntos en la universidad, ya hicimos teatro con éxito una vez aquí, y tiene una verdad en su actuación que es un regalo en la escena cuando la miras. Su camino en el teatro de Miami ha sido muy exitoso”.
Es interesante destacar que las pinturas que desencadenan el conflicto en la obra de teatro pertenecen al artista cubano Reynier Llanes.
“Hemos visitado el estudio del pintor y nos ha permitido hacer ensayos allí. Un privilegio”, dice Tarajano. “He visto a artistas confrontando sus ideas y su arte, como en los años 80 en Cuba. Reynier mismo está realizando una instalación como parte de la obra escenográfica. La obra no podría existir casi sin su pintura. La organicidad con la que se fusionan es muy fuerte”.
“La Oveja Blanca” también funciona como un homenaje a la generación cubana de los años 80, una generación que, según el dramaturgo, “estaba enamorada de todo, menos de la revolución comunista”.

Dianelis Brito. (Fotografía cortesía de Elizabet San Miguel Photography).
Tarajano recuerda cómo el desencanto creció con los años: “La generación de los 60 tenía las cosas claras cuando escaparon. Tuvieron mucha visión. Nosotros tuvimos la perestroika que nos abrió la mente y la creatividad al final de la década de los 80. Surgió alguna esperanza, pero ya en los 90 todo se vino abajo. El que podía irse se iba del país. Y escapar fue la máxima de todos. El cubano exitoso era quien había logrado irse de su patria”.
Rolando Tarajano no solo escribió la obra, sino que también la dirige y encarna al padre de la familia.
Sobre la dificultad de asumir los tres roles a la vez, puntualiza: “Es muy difícil, pero no es la primera vez y la experiencia es una buena escuela. En cuanto a la pieza, escribo lo necesario; los actores casi no me piden que corte una línea; casi todo les gusta mucho. Más bien luchan porque yo no les quite nada en los ensayos. Es agradable ver eso. Levantar teatro en esta ciudad cuesta mucho, mucho y me gustaría contar con las condiciones para hacerlo con más frecuencia. Se necesita ver más teatro en Miami”.
Definitivamente, “La Oveja Blanca” es una buena oportunidad para ver buen teatro.
QUÉ: “La oveja blanca”.
DÓNDE: Sandrell Rivers Theater (6103 NW 7th Ave, Miami).
CUÁNDO: 8 p.m. del sábado 22 de agosto y 5 p.m. del domingo 23 de agosto.
PRECIO: entrada general $35, boletos disponibles en www.ftfshows.com
PARA MÁS INFORMACIÓN: 305-284-8872 visite www.sandrellriverstheater.com
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