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Revisitando el legado de Rodolfo Rodríguez… en su cumpleaños número 87

Posted By Orlando Taquechel
July 7, 2020 at 9:25 PM

Un momento del ballet “Giselle”. Rodolfo Rodríguez y Alicia Alonso (al frente) acompañados por el cuerpo de baile del Ballet Nacional de Cuba. Fotografía / captura de pantalla: El Baúl de la Danza Cubana (cortesía)

El legendario Primer Bailarín argentino Rodolfo Rodríguez celebrará su cumpleaños número 87 este domingo 12 de julio y aprovechamos la oportunidad para conversar con el que fuera partenaire de Alicia Alonso y amigo de Rudolf Nureyev, residente en Miami desde hace años.

Rodolfo se autocalifica un “bohemio formal” y proclama que “mirar atrás es revisitar la historia solo para descubrir algo de valor en ella” con la autoridad que le dan “87 años de respiración y 70 en el mundo de Terpsícore”, una expresión que actualiza divertido cada temporada.

“A los 17 años, cuando me agarré por primera vez a una barra para hacer la primera posición de las 5 básicas que tiene la escuela del ballet clásico, sin darme cuenta… comenzó mi modo de ser y mi estilo de vida”, es su primera revelación.

Rodolfo Rodríguez a los 17 años. Fotografía: Annemarie Heinrich (cortesía)

En 1950, por concurso, gana un puesto como cuerpo de baile del Ballet Estable del famoso Teatro Colón (TC) participando en las partes coreográficas de las temporadas de óperas.

“El maestro Leonide Massine nos da a Margarita Fernández y a mí los roles principales del segundo acto del ballet ‘Sinfonía Fantástica’ con música de Berlioz y nos pide que alarguemos de manera individual el saludo en proscenio para tener tiempo para cambiar los decorados. Fue la primera vez que escuché aplausos solo para mí y fue algo que me impactó para toda mi vida. Como me gustaba que me aplaudieran”.

Dos años más tarde ya era partenaire de la Primera Bailarina Esmeralda Agoglia y en 1960 viaja a Cuba invitado por Alicia Alonso, para actuar a su lado durante la exitosa primera gira del Ballet de Cuba por nueve países socialistas de Europa y Asia (1960-61) donde interpretó junto a Alonso el rol de Franz en “Coppelia” en el Teatro Bolshoi de Moscú.

Repercusión noticiosa de su presentación junto a Alicia Alonso y el Ballet Nacional de Cuba en “Coppelia” (Teatro Bolshoi de Moscú, 1961.)

“¿Se da usted bien cuenta? Rodolfo Rodríguez es el primer bailarín argentino que ha bailado en Leningrado, en Moscú, en Kiev y en Riga. Un hecho histórico que merece largos relatos, con minuciosos detalles. He leído las crónicas rusas y todos ponen por las nubes a nuestro joven compatriota”, publicó en 1961 el exigente crítico de ballet Fernando “Pepe” Emery (1904 – 1962) en la revista AntenaTV.

Albrecht – el papel que lo define como intérprete – es para Rodolfo “un vulgar playboy al inicio de la historia” y agrega “estoy involucrado con la versión cubana de “Giselle’ desde 1958 gracias al montaje que entonces hizo la propia Alicia para el TC en Buenos Aires. Es la temporada en la que eventualmente, y por primera vez en mi vida, hice de Albrecht”.

“Es curioso”, agrega, “que siendo uno de los títulos que más bailé en mi vida artística, solo interpreté Albrecht con tres bailarinas: la primera vez con la argentina Esmeralda Agoglia, después con Alicia y en una sola ocasión con la inglesa Margot Fonteyn, sustituyendo a Michael Somes a última hora en el Teatro Provincial de Mar de Plata”.

Favorito del público cubano desde su debut en 1961 como el Colin de “La fille mal gardée” junto a Mirta Plá, Rodríguez fue nombrado el primer Primer Bailarín del Ballet Nacional de Cuba (BNC) y en 1964 integró junto a Plá y Josefina Méndez, la delegación cubana al I Concurso de Ballet de Varna (Bulgaria) donde recibió Medalla de Bronce. En 1965 regresaría – fuera de concurso –  solo para acompañar a Méndez, que a su vez obtendría Medalla de Plata.

 

Rodolfo Rodríguez y Josefina Méndez en Varna 1965 

“Lo recuerdo magnífico en la escena del antiguo teatro Auditorium interpretando ‘Pulpería’, un ballet de su autoría”, afirma la coreógrafa y maestra cubana Norma García, Directora Fundadora del Ballet Clásico de Santiago en República Dominicana’.  “También en el Grand Pas de “Don Quijote”, junto a Alicia. Una relación de pareja y un dominio del manejo de la bailarina con su magistral trabajo de partenaire, que se amplió a todo su repertorio y sentó precedente en los bailarines cubanos, que le dieron continuidad llegando a ser una de las características de la Escuela Cubana de Ballet”.

Marcial Fernández, investigador de ballet cubano radicado en Nueva York, nos cuenta “lo primero que me llamó la atención de Rodolfo Rodríguez fue su presencia en la escena, dada por su notable físico, su carisma personal y sus movimientos de bailarín noble en perfecta armonía con una inconfundible virilidad y una fuerza física enorme. (…) Como partenaire era insuperable, simplemente. Nunca vi a Alicia Alonso dar un número tan grande de piruetas ayudadas por las manos del bailarín en su cintura como con Rodolfo Rodríguez”.  

Con el BNC participó igualmente en las giras de 1964-65 y 1966, cuando se presentó en el IV Festival Internacional de Danza de París bailando “Giselle” con Alicia en el Theatre des Champs-Elysses.

Durante su estancia en Cuba, Rodríguez fungió también como profesor de la Escuela Nacional de Ballet, desde su fundación en 1962 y para el repertorio del BNC montó sus versiones de “Pulpería” y “El sombrero de tres picos” en 1963 y “Gaité parisienne” en 1964.

De regreso a su tierra natal en 1967, Rodolfo tiene un éxito enorme cuando estrena “La Bella Durmiente” junto a la notable Primera Bailarina argentina Olga Ferri.

“Al comenzar los ensayos de ‘La Bella Durmiente’ de Jack Carter”, nos comenta desde Argentina Juan Lavanga, presidente de la Asociación Arte y Cultura en Buenos Aires, “recuerdo que Olga Ferri, salía del Teatro Colón por la entrada de artistas, luego de una función y cuando se le preguntó con quién bailaría ¨Bella¨ dijo: ‘Ahhh una sorpresa…con una gran bailarín que regresa al TC…ya lo sabrán en la Conferencia de Prensa pero estoy muy feliz”. 

Para Lavanga, Rodolfo fue un “extraordinario partenaire y de una limpieza técnica inigualable, lo aprecié en su rentrée en el Teatro Colón en el estreno de ‘La Bella Durmiente’ con Ferri y luego ví a ambos en el pas de deux de ‘Don Quijote’. Rodríguez venía de actuar junto a Alicia Alonso y lamentablemente estuvo poco tiempo en su regreso, hubiera sido muy necesaria su presencia, pertenecía a la gran generación de bailarines argentinos José Neglia, Enrique Lommi, Antonio Truyol, que fueron la cimiente del Ballet Estable del TC”.  

Rodolfo Rodríguez y Alicia Alonso. Fotografía / captura de pantalla: El Baúl de la Danza Cubana (cortesía)

Por su parte, Rodolfo rememora casi al final de la entrevista, “en mi vida hubo dos bailarinas que me gustaron en forma especial. Una era rusa y la otra cubana: Maya Plisetskaya y Alicia Alonso”. Y agrega con satisfacción: “Bailé con las dos. Con Alicia, todo el repertorio clásico.  Con Maya, un cha cha chá y un tango durante la boda en La Habana de Loipa Araujo con Azari Plisetsky, hermano menor de Maya. Ella era madrina y yo testigo”.

Rodolfo se retira como bailarín en 1971, con solo 38 años de edad y se desempeña como Director Artístico del Ballet Argentino de La Plata durante dos años antes de viajar a Venezuela en 1979 como primer Director Artístico del ballet de la Fundación Teresa Carreño en Caracas.

Visita Miami por primera vez en 1973 cuando monta su versión de “La Fille Mal Gardee” para Ballet Concerto con primeras figuras del American Ballet Theatre y unos años más tarde se radica definitivamente entre nosotros donde se ha desempeñado como maître y coreógrafo en numerosas agrupaciones de ballet.

Después del fallecimiento de Mercedes Barrios en 2016, su esposa por muchos años y también bailarina, Rodolfo ha mantenido un perfil más discreto y en estos momentos se encuentra concentrado en la revisión de su “Cuaderno de Memorias”, que tuvo una publicación limitada en 2015.

Rodolfo Rodríguez en la actualidad. Fotografía: Salvador Gómez (cortesía)

Por años se ha hablado de Alicia Alonso como el modelo femenino de la Escuela Cubana de Ballet pero no ha sido hasta hace poco que ha comenzado a despejarse “oficialmente”  la incógnita sobre el arquetipo masculino en el estilo cubano y el nombre de Rodolfo Rodríguez es mencionado sin reserva desde que fue relacionado con la técnica detrás del virtuosismo de los cubanos al hacer el pirouette durante un diálogo entre Alicia Alonso y Ramona de Sáa, directora de la Escuela Nacional de Ballet, que data de 2001 y fue publicado en 2004 en la revista Cuba en el Ballet.

Así las cosas, la próxima vez que usted escuche a alguien admirar el manejo de las bailarinas por los cubanos usted ahora puede afirmar con conocimiento de causa, “es el legado de Rodolfo Rodríguez”.  

 

 

 

 

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