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Miami City Ballet, una agitada temporada de transición con final polémico

Los bailarines de Miami City Ballet (MCB) en “Grand Glittering Gershwin”, estreno mundial de Durante Verzola. (Fotografía de REN Media, cortesía de Miami City Ballet).
La historia del teatro documenta la práctica de establecer temporadas como una iniciativa que data de la época del teatro isabelino (1558-1642), durante el reinado de Isabel I de Inglaterra y el apogeo del genio de William Shakespeare.
Desde entonces, las compañías anuncian sus carteleras con anticipación para asegurar el apoyo de benefactores y promover la venta de boletos y abonos.
Mucho más que su “declaración de misión” son las temporadas las que nos dicen cómo piensan y cuáles son las aspiraciones de su equipo creativo. Por supuesto, una temporada no puede evaluarse al margen del momento histórico en el que se encuentra la agrupación.
La temporada 2025-2026, que acaba de finalizar y conmemoraba el 40 aniversario de la compañía, queda en la historia de Miami City Ballet (MCB) como una agitada temporada de transición con un final polémico.

Macarena Giménez en “I Can Dream Can’t I?”, escena del ballet “Company B”, coreografía de Paul Taylor. (Fotografía de REN Media, cortesía de Miami City Ballet).
Antes de abrir el telón de la Ziff Ballet Opera House del Adrienne Arsht Center de Miami para dar inicio a la primera función de la temporada que tendría lugar de octubre de 2025 a mayo de 2026, ya habían ocurrido muchas cosas.
La programación, que se dio a conocer el 11 de febrero de 2025, abría con el esperado regreso de “Don Quijote”, seguía con el acostumbrado “Cascanueces” e incluía cuatro estrenos mundiales.
Apenas un día después de ese anuncio inicial, llegó la noticia de la inesperada partida de Lourdes López como directora artística, con efecto a partir del cierre de la temporada en mayo.

Chase Swatosh en “Boogie Woogie Bugle Boy (of Company B)”, escena del ballet “Company B”, coreografía de Paul Taylor. (Fotografía de REN Media, cortesía de Miami City Ballet).
La temporada 2024-2025 cerró por todo lo alto con el éxito de una nueva “Carmen”, con coreografía de Annabelle López-Ochoa, que sirvió para saldar una incómoda cuenta pendiente de la compañía tras el fracaso de dos versiones anteriores: una en tiempos de Edward Villella, primer director artístico de MCB, y otra al inicio de la gestión de López.
En junio se anunció el nombramiento de Gonzalo García como el nuevo director artístico. Su arribo a Miami tuvo lugar en agosto.
Generalmente, un cambio de dirección artística implica un cambio de rumbo, pero no fue así. Aunque nos enteramos de cambios en la programación en agosto, de alguna manera quedó claro que ya eran un hecho consumado antes de la partida de López, así que nada tenían que ver con García.

Cameron Catazaro y Hannah Fischer en “Grand Glittering Gershwin”, coreografía de Durante Verzola. (Fotografía de REN Media, cortesía de Miami City Ballet).
El cambio más llamativo fue la sustitución de “Don Quijote” por una gala con obras de Justin Peck. Un programa refrescante que subió a escena el viernes 17 de octubre en el Arsht Center, bajo el título “Peck: Miami en movimiento”, e incluyó tres coreografías ya conocidas por el público de Miami: “Year of the Rabbit”, “Chutes and Ladders” y “Heatscape”. Al presentarse juntas por primera vez, facilitaron la apreciación y el disfrute del estilo de su creador.
Tras las presentaciones de “Cascanueces”, llegó el programa de invierno, que, bajo el título de “En la Ciudad Mágica” —una referencia al apodo histórico de la ciudad de Miami— abrió con la bellísima “Serenata” (1934), de George Balanchine, y fue seguida —tras una breve pausa— por “Tarantela” (1964), también de Balanchine.
Después del intermedio, se estrenó “Rosas del Sur (Tres Valses para Toby)”, de Alexei Ratmansky, con música de Johann Strauss II, en homenaje a la filántropa Toby Lerner Ansin, fundadora de la compañía. Un logro artístico indiscutible, destinado a ser considerado el hito de la temporada.

Jordan Martinez y Ethan Rodrigues en “Grand Glittering Gershwin”, coreografía de Durante Verzola. (Fotografía de REN Media, cortesía de Miami City Ballet).
Al llegar al tercer programa, MCB sorprendió a todos con una maniobra impredecible: lo que antes era una oferta única se transformó en dos, alternando “Joyas” de Balanchine con el reestreno de “Carmen” (por supuesto, la de López-Ochoa). Por fin, con un acompañamiento en vivo de orquesta que permitió a los intérpretes originales consolidar interpretaciones abiertamente enriquecidas: Dawn Atkins como Carmen, Stanislav Olshanskyi como Don José y Taylor Naturkas como Micaela.
A continuación, la compañía ofrecería el cuarto y último programa de la temporada, titulado sugerentemente “¡Vamos! To the Beach”.
Una invitación en spanglish que generó falsas expectativas al presentarse como una propuesta dirigida al público hispano, un sector de la población que MCB ha intentado captar durante años. La expresión ya aparecía en la propuesta inicial de López.
El problema es que ninguna de las tres obras del programa tiene temática hispana. Y el estilo de vida de los Beach Boys —así como la temática de sus canciones— es el de la costa oeste de los Estados Unidos, no el de Miami Beach.

Los bailarines de Miami City Ballet en “Rosas del Sur (Tres Valses para Toby)”, coreografía de Alexei Ratmansky. (Fotografía: cortesía de Miami City Ballet).
La ruptura con el presunto compromiso encendió la polémica y generó frustración en una buena parte del público, ya fuera hispano o de cualquier otro origen cultural.
Para rematar, el “Deuce Coupe” de Twyla Tharp, famoso por ser una experiencia ‘crossover’ de gran impacto en 1973, esta vez se sintió descafeinado y no logró ofrecer un cierre verdaderamente espectacular para la temporada.
Al final, todo este asunto terminó siendo una oportunidad desperdiciada que, en retrospectiva, hizo que se desdibujaran en la memoria de los espectadores los méritos de “Company B” y los muchos aciertos del “Grand Glittering Gershwin” (“El Grandioso y Deslumbrante Gershwin”) de Durante Verzola.
Las tres piezas del programa son obras en las que, con frecuencia, el trabajo grupal tiene mayor peso que las contribuciones individuales. Pero eso no impidió que en “Company B” Macarena Giménez sobresaliera en el segmento “I Can Dream, Can’t I?”, Shimon Ito en “Tico Tico” y Chase Swatosh en “Boogie Woogie Bugle Boy (of Company B)”.
O que en “Grand Glittering Gershwin”, Cameron Catazaro y Hannah Fischer se proyectaran con soltura admirable y que el expresivo Jordan Martinez —acompañado aquí por Ethan Rodrigues— se reafirmara como alter ego de Verzola.

Dawn Atkins (Carmen) y Steven Loch (El Destino) en “Carmen”, coreografía de Annabelle López Ochoa. (Fotografía de REN Media, cortesía del Miami City Ballet).
En su reseña de 1973 para el New York Times, la crítica de danza Anne Kisselgoff calificó “Deuce Coupe” como “una pieza muy atractiva y agradable que puede brindar placer en varios niveles”, pero señaló que el papel de la bailarina central perdía su sentido “y se volvía artificial”. En 2026, la belleza inexpugnable de Dawn Atkins contradice categóricamente a Kisselgoff.
La frase “puede cantar la guía telefónica” es un cumplido hiperbólico que se usa para alabar a un cantante extraordinario. En “Deuce Coupe”, Dawn Atkins demuestra ser una bailarina que “puede bailar el abecedario dancístico” y crear una obra de arte.
No nos enteramos del momento en que Juan José Escalante dejó de ser el director ejecutivo de la compañía, pero desde abril de este año, Scott Altman ocupa esa posición, lo que marca el inicio de un nuevo liderazgo para la compañía.
La temporada 2025-2026 de MCB también deja su huella en la historia por su arrollador exhibicionismo promocional. No hubo un momento en que los bailarines de MCB no estuvieran presentes en las redes sociales, y la compañía parecía estar en todas partes.
La cuestión es que hay muchas otras agrupaciones locales que pueden presentarse como un proyecto divertido, latino y playero, pero es poco probable que eso sea lo que el público de Miami espera de una compañía como MCB.

Dawn Atkins, inolvidable en “Deuce Coupe”, coreografía de Twyla Tharp. (Fotografía de REN Media, cortesía de Miami City Ballet).
Por eso, provoca un enorme entusiasmo la revelación de que en la visión curatorial de Gonzalo García para el futuro inmediato de MCB, hay tres importantes ballets narrativos de larga duración: el estreno para la compañía de “Alice’s Adventures in Wonderland” (“Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas”) de Christopher Wheeldon; el siempre bienvenido “Cascanueces” de Balanchine; y la reposición del monumental “Swan Lake” (“Lago de los Cisnes”) de Alexei Ratmansky.
Sin olvidar los estrenos mundiales de Patricia Delgado y Tiler Peck y la posible incorporación al repertorio de “N.Y. Export: Opus Jazz” de Jerome Robbins.
Edward Villella nunca descubrió el ‘Santo Grial’ para conquistar al público hispano y Lourdes López, desafiando los límites de su entorno, quemó sus alas en el intento. Ahora solo queda anhelar que Gonzalo García lo consiga.
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