Artículos En Español

‘Manteca’ estuvo por segunda vez en el Tower, y debería volver

Written By Jose Antonio Evora
August 5, 2025 at 10:51 AM

El estremecedor Celestino de Gilberto Reyes en una escena de “Manteca”, la obra de Alberto Pedro que estuvo presentándose en el Teatro Tower, de La Pequeña Habana. Fotografía: Vera Franceschi Photographer (cortesía de Beatriz Valdés Studio y Hand2Hand Team).

Cuando el dramaturgo cubano Alberto Pedro y la directora Miriam Lezcano estrenaron “Manteca” en La Habana de 1996, algunos contaban en Miami que el primer parlamento de la obra decía: “Hay que matarlo”.

Pero no era cierto, como fue posible verificar gracias a la actriz Mabel Roch, quien hizo el papel de Dulce en aquel estreno mundial. Es la historia de tres hermanos que, sumidos en la miseria y los apagones del llamado “periodo especial”, intentan tomar una decisión de supervivencia, pero no logran ponerse de acuerdo.

La línea inicial, en boca del personaje de Pucho, decía y sigue diciendo: “Hay que hacerlo”.

Ahora es lógico sospechar que quienes contaban la versión de “hay que matarlo” jamás presenciaron ninguna de las primeras funciones, pero les bastaba escuchar el cuento para ir directo al grano: “hay que hacerlo” significaba simplemente “hay que matarlo”.

Y no al cuarto personaje invisible que los acompaña secretamente en un apartamento habanero. Por asunción tácita, al que había que matar era a Fidel Castro, caudillo del desastre en una sociedad que entonces parecía haber tocado fondo. Sin embargo, sigue poniéndose cada vez peor porque, como dijo el fallecido poeta y periodista independiente Julio Martínez: “Hacia atrás no hay meta inalcanzable”.

Desde el punto de vista del autor y de la directora del montaje original, la premisa de la obra era esa: nosotros decimos esto, y ustedes entienden aquello.

Afiche de la puesta en escena, realizado por Karoll William (cortesía de Beatriz Valdés Studio y Hand2Hand Team).

Esto y aquello, a su vez, eran pólvora política bajo una dictadura muy hábil en la manipulación del lenguaje, capaz de llamarle “período especial” a una profunda crisis económica y social. 

Así, “Manteca” representaba una confrontación directa al régimen en el oblicuo terreno de los sofismas, con un público ávido de catarsis para sentir que, en la complicidad de una función teatral, protestaba, al menos, en un plano alegórico. Y a veces no tanto.

Por eso, al salir de una de las últimas funciones de la más reciente temporada de “Manteca” en el Teatro Tower, le comentamos al director de este montaje, Raúl Martín, que su puesta en escena era nostalgia política.

Que no se entienda “nostalgia política” como juicio negativo. Un montaje de “Manteca” en cualquier lugar del mundo, lo mismo hoy que dentro de cien años, será un reconocimiento al talento de Alberto Pedro (1954-2005) como dramaturgo para proyectar aquellas circunstancias en una pieza antológica.

Lejos de una añoranza de la crisis y de la represión, lo que se recuerda con soberbia es el lado opuesto: el atisbo de cómo reaccionaba la gente al desastre en el fuero íntimo del hogar, que a fin de cuentas es donde hierve lo auténtico de una sociedad.

Héctor Medina (a la izquierda) es Pucho, Gilberto Reyes como Celestino, y Beatriz Valdés en el papel de Dulce, en esta producción de “Manteca”, la obra de Alberto Pedro estrenada en La Habana en 1996. Fotografía: Vera Franceschi Photographer (cortesía de Beatriz Valdés Studio y Hand2Hand Team).

LAS FUNCIONES DEL TOWER

Esta producción de “Manteca” se da fuera de la isla, y aunque aquí en Miami haya tantos cubanos, no es posible imaginar un público homogéneo, porque lo mismo van a verla exiliados que salieron de la isla antes de 1996, que jóvenes nacidos en este siglo y recién llegados a Estados Unidos. Incluso nacidos aquí en Miami, lo mismo que de familias cubanas que de otros países.

En el texto hay superpuestas varias capas de significación cuyo doble sentido adivinaba fácilmente un cubano de los 90, pero no necesariamente de mucho después. No hace falta hurgar demasiado para encontrar alegorías anticastristas en los parlamentos de “Manteca”. Véase, por ejemplo, este diálogo en la escena inicial:

Celestino (Gilberto Reyes): ¡Qué se vaya!

Pucho (Héctor Medina): ¿Por qué? Yo nací aquí. Tengo incluso más derecho que él, porque soy de La Habana. ¡Y él es del campo! (Fidel Castro nació en Birán, en el oriente de la isla).

Dulce (Beatriz Valdés) celebra el talento de su hermano como escritor y le dice: “Así que tú eres de la ciudad y él vino del campo. ¡Ay Pucho, tú estás loco!”. A lo que Pucho responde: “Los que están locos son ustedes. Si no lo hacemos pronto, terminará acabando con nosotros”. Y más adelante comenta: “Esperar, esperar, esto no es justo. Nos hemos convertido en unos esclavos”.

Beatriz Valdés, recordada por su extraordinaria actuación en la película de Enrique Pineda Barnet “La Bella del Alhambra” (1989), asume en “Manteca” el doble rol de productora y actriz. Fotografía: Vera Franceschi Photographer (cortesía de Beatriz Valdés Studio y Hand2Hand Team).

La revisión del texto de Alberto Pedro le ha dado un tono coloquial a pasajes francamente literarios, como cuando Pucho dice “te voy a contar” en sustitución de “te contaré”, y luego, refiriéndose también a Celestino, “porque ni siquiera te atreves a confesar tu miedo” en lugar de “porque ni siquiera tienes el valor para confesar tu miedo”.

Es una puesta en escena muy esmerada. En un escenario ya pequeño como el del Tower, el diseño escenográfico de Jorge Noa y Pedro Balmaseda, y la realización de Mauricio Siso, lograron que la generosa provisión de ventanas, puertas y cajones no redujera el espacio de movimiento de los actores, pero al diseño de luces le faltó un retrato más temerario de los apagones.

Hay momentos, muy pocos, en los que uno se pregunta si el empeño de Raúl Martín por darle brillantez a la representación no distrae al espectador de la gravedad del relato. Artista al fin, Martín es un creador apegado a la imaginación. 

El resultado deriva mayoritariamente en escenas formidables, pero también alguna que otra en la cual –como la de los tanques, al cierre— el movimiento de los actores y el uso de los recursos escenográficos parece más en función de coreografiar impecablemente las acciones que de darle a los diálogos un ambiente significativo.

Héctor Medina, Gilberto Reyes y Beatriz Valdés en “Manteca”, de Alberto Pedro, dirigida por Raúl Martín. Fotografía: Vera Franceschi Photographer (cortesía de Beatriz Valdés Studio y Hand2Hand Team).

Beatriz Valdés, coprotagonista y coproductora de este montaje, ha visto en “Manteca” un ejemplo de “realismo mágico”, pero ni siquiera el propio Gabriel García Márquez creía mucho en ese concepto. 

Cuando un crítico aseguró que “Cien años de soledad” era una novela escrita “a ras de cielo”, el autor respondió que no, que la había hecho “a ras de suelo”, porque en América Latina solo hacía falta mirar alrededor para descubrir lo inconcebible. Igual, en Cuba basta abrir los ojos para reconocer que lo aparentemente absurdo forma parte de la vida cotidiana y que, como decía Virgilio Piñera: “Si Kafka hubiese sido cubano, en vez de un escritor del absurdo habría sido un escritor costumbrista”.

Ella, Gilberto Reyes y Héctor Medina hacen un excelente trabajo de actuación. La noche que estuve fue Medina quien se llevó las mayores ovaciones, pero era visible cómo Reyes, más que interpretar el personaje de Celestino, estaba poseído por él.

En “Manteca”, tres hermanos no logran ponerse de acuerdo a la hora de tomar una decisión de supervivencia durante el llamado “periodo especial” en La Habana de mediados de la década de los 90 del siglo pasado. Fotografía: Vera Franceschi Photographer (cortesía de Beatriz Valdés Studio y Hand2Hand Team).

Esta producción de Beatriz Valdés Studio y Ximena Iribarren, de Hand2Hand Team, debe viajar a República Dominicana y a Puerto Rico. Lo lamentable es que no podamos verla de nuevo pronto acá en Miami, porque, así como el público agradeció las recientes funciones en el Tower, vendría muy bien que quienes no se enteraron a tiempo volvieran a tenerla en cartelera.

ArtburstMiami.com  es una fuente mediática sin fines de lucro dedicada a las artes que presenta historias frescas y originales de escritores especializados en teatro, danza, artes visuales, cine, música y más. No te pierdas ninguna historia visitando www.artburstmiami.com

latest posts

Lo ‘sagrado femenino’ en el Festival Dionisio de Teatro...

Written By Jose Antonio Evora,

Un espectáculo itinerante en el que actores y público recorren cinco espacios distintos de la Casona.

‘Hombres que bailan’: arte, adrenalina y testosterona

Written By Orlando Taquechel,

Dos funciones espectaculares para una iniciativa triunfadora en su sexta edición. 

‘Observando los Modelos’ o la Internet como materia de ...

Written By Marivi Veliz,

Un proyecto con obras derivadas de la manipulación y la reinterpretación de modelos de la era cibernética e inteligencia artificial (IA).