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Genios del flamenco de visita en Miami

Written By Helena Alonso Paisley
March 19, 2026 at 1:11 PM

Sara Baras presentó “Vuela” en el Flamenco Festival Miami (fotografía de Daniel Azoulay, cortesía del Adrienne Arsht Center).

Si el porqué de todo arte es alimentar el alma, los aficionados miamenses del flamenco disfrutaron recientemente de un banquete.

Las actuaciones del Ballet Flamenco Sara Baras en el Adrienne Arsht Center durante el Flamenco Festival Miami y de la joven cantaora Ángeles Toledano en el Miami Beach Bandshell estuvieron ambas repletas de sabor y sustancia andaluces. Con muchos gustos tradicionales y algunas delicias innovadoras para el paladar, dejando a los espectadores, a la vez, deleitados y deseando repetir.

Ángeles Toledano presentó su disco “Sangre Sucia” en el Miami Beach Bandshell  (fotografía de OS Photography Studio, cortesía de Rhythm Foundation).

EL CANTE DE TOLEDANO

El concierto de Ángeles Toledano el 5 de marzo empezó no con los acordes de una guitarra, como era de esperar, sino con los sonidos de un pequeño sintetizador. Entre los susurros de un viento surreal y el zumbido de insectos electrónicos, irrumpió el cante de Toledano, una voz que sonaba a campana clara o a agua cristalina en algún arroyo de la sierra. Más tarde sonaría la guitarra de Benito Bernal, sus notas dulces y pausadas dándole entrada al flamenco puro y “por derecho” que formaría el ancla de gran parte del espectáculo.

Fueron muchos los números de flamenco tradicional en este íntimo concierto en el que Toledano y Bernal presentaron su primer disco, “Sangre Sucia”, al público de Miami. Hubo bulerías, fandangos de Huelva, unas cartageneras popularizadas por Camarón de la Isla y unas cantinas de Carmen Linares, una cantaora legendaria de la provincia de Jaen.

Ángeles Toledano y Benito Bernal en el Miami Beach Bandshell  (fotografía de OS Photography Studio, cortesía de Rhythm Foundation).

Toledano es también jienense, de Villanueva de la Reina, un pueblito rodeado de campos de olivares cuyo tamaño es un poquito mayor que el de un sello postal. No obstante su tamaño, Villanueva cuenta con una destacada peña, la Peña Flamenca El Olivo del Cante, uno de los lugares donde Toledano fue iniciada en la música flamenca, su cultura, sus letras y su historia.

No solo lo tradicional fue lo que impresionó en este concierto conmovedor. Los momentos en que Toledano jugaba con las consonancias y los contrastes entre la modernidad y la tradición resultaron especialmente impactantes.

Benito Bernal acompañó a Ángeles Toledano durante la presentación  del disco “Sangre Sucia” en el Miami Beach Bandshell (fotografía de OS Photography Studio, cortesía de Rhythm Foundation).

“Qué bonito aquella noche”, por ejemplo, es una pegadiza canción de amor de Las Grecas, un famoso dúo del flamenco pop de los años 70. Toledano la transformó en un bellísimo lamento , lentísimo y desgarrador , sobre la añoranza de una pasión intensa, ahora esfumada.

Toledano cantó también unas siguiriyas, palo de cante jondo, primero como las había escuchado en las peñas que frecuentaba de niña, y después, entretejiéndolas con una composición de Dalila, una productora y DJ de Sevilla. Al escuchar la versión original, Dalila se inspiró para componer unas “siguiriyas al sintetizador”.

Ángeles Toledano y Benito Bernal en el Miami Beach Bandshell (fotografía de OS Photography Studio, cortesía de Rhythm Foundation).

“Es muy identitario el sonido del ‘breakbeat’ de Andalucía”, explicó Toledano. “Me apetecía mucho que formara parte de este proyecto, como persona que mira al presente desde una música y un género con tanta historia como el flamenco.”

El mosaico compuesto por Dalila, con sonidos de rezos, ruidos y tambores urgentes, de alguna manera inexplicable logró agudizar ambas versiones, elevándolas a otro nivel emocional

EL BAILE DE BARAS

El concierto “Vuela” de Sara Baras, fue una producción grandiosa y vistosa, con toda la emoción y maestría que se espera de esta compañía, una de las más destacadas del mundo de la danza

“Vuela” comenzó a fuego lento y sin prisas, pero en su última sección se puso a hervir con fervor.

Sara Baras y Keko Baldomero en “Vuela” (fotografía de Daniel Azoulay, cortesía del Adrienne Arsht Center).

En su primer solo, “Inspiración”, Baras salió vestida con pantalones y chaleco negros. Empezó su baile sentada, expresándose solo con el manejo de sus elocuentes brazos, manos y cabeza. Sin más, tuvo completamente cautivado a un teatro de más de dos mil personas.

Ahora, al ponerse de pie, demostró esa virtuosidad fulminante y particular de siempre: no es solo su taconeo, sino también su marcaje, su línea, su musicalidad. El pañuelo de seda que llevaba lo usó como extensión del brazo para resaltar los numerosos giros que daba. No habrá muchas que puedan completar una secuencia de 13 vueltas quebradas y, al final, ni siquiera jadear.

Esa fue una de las muchas pruebas de que Baras, de 54 años, no solo es de un talento sui generis, sino que debe tener escondido en su casa un reloj que da marcha atrás. Al terminar ese primer número, un compañero pronunció unas palabras simples pero acertadas: “She’s a freak of nature.”

Sara Baras y su compañía en “Vuela” (fotografía de Daniel Azoulay, cortesía del Adrienne Arsht Center).

Aparte de Baras, todos los miembros del grupo de seis bailaoras, un bailaor y seis músicos son artistas de mucha categoría.

Siendo Baras hija de un militar y una maestra de danza, las formaciones perfectas y los ángulos exactos de cada movimiento del cuerpo de baile hacían obvio el énfasis que pondría su directora en la disciplina y la exactitud. No tienen nada que envidiar a las Rockettes de Radio City.

El papel de los músicos fue mucho más individualizado. Baldomero tocó con estilo y sensibilidad, no corriendo para impresionarnos, sino dejando que los oyentes se embriagaran con sus bellas melodías.

Al cante estaban May Fernández y Matías López, El Mati. Con una energía vital contagiosa, El Mati interpretó con maestría las dos caras del flamenco: la alegría y el llanto.  Por su parte, Fernández, una joven gaditana de una voz potente y presencia distinguida, sobresalió en una saeta poderosa, un cante más visto en las calles y balcones de Andalucía que en las actuaciones teatrales.

Sara Baras y Daniel Saltares en “Vuela” (fotografía de Daniel Azoulay, cortesía del Adrienne Arsht Center).

Desde las butacas aterciopeladas del Arsht Center, fue conmovedor escucharle encarnar el profundo duelo de este canto antiguo que tradicionalmente se le canta en la Semana Santa a Jesús o a la Virgen, sin acompañamiento.

En contraste con lo tradicional, casi al final de “Vuela” se encuentra una de sus piezas más innovadoras.  Anunciada en el programa como trío, “Coplas” en realidad incluyó a cuatro músicos: Baras, Baldomero, el percusionista Rafael Moreno, quien tocaba el cajón, y el violinista Alexis Lefevre. Habrá muchos que usan cajones, violines y otros instrumentos no propios del flamenco en sus grupos, pero pocos que interpreten el estilo de una manera tan única, suelta y apasionada como Lefevre. “Coplas”  fue el vehículo perfecto para echarle alas al asunto

Con un aire de vals lento, comenzó Lefevre, tocando el violín como si fuera una guitarra, usando la técnica de pizzicato clásica y hasta rasgueos del flamenco. Cuando empezó a tocar con el arco, se entabló una conversación entre las notas rapidísimas de su violín y el ritmo implacable de los pies de Baras. El intercambio siguió hasta que Lefevre le pasó la batuta a Baldomero, quien usó su picado presuroso para retar a la bailaora a seguirle.

Los tres terminaron tomando turnos hasta subir el tiempo a una velocidad vertiginosa, frenética, casi orgásmica. La emoción fue palpitante, un himno exuberante al “cuerpo eléctrico”  del que tanto hablaba el poeta Walt Whitman. Los aplausos y gritos fueron los más intensos y emocionados de una noche llena de oles, bravos y un entusiasmo palpitante.

Sara Baras y todos los artistas participantes en “Vuela” reciben la ovación de pie del público asistente al Flamenco Festival Miami 2026 (fotografía de Daniel Azoulay, cortesía del Adrienne Arsht Center).

Unas alegres bulerías por fiesta dieron fin a otra noche espectacular con una compañía que ojalá siempre tenga una segunda casa en Miami. También Toledano finalizó su primer concierto en Miami con unas bulerías. Una de sus letras decía así: “Todito lo que tú me pidas , yo te lo daré; si me pides olvidarte, te lo negaré.”

¡Que así sea! Ojalá regresen pronto estos genios del flamenco y muy seguido.

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