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Una Bella Durmiente que Sueña con Colores Intensos

Posted By Orlando Taquechel
Caption: Fotografía: Tomas Loewy (cortesía de SBD)
December 12, 2018 at 5:03 PM

El estreno mundial de “Sleeping Beauty Dreams” (SBD) el fin de semana pasado en el Ziff Ballet Opera House del Arsht Center en downtown Miami resultó ser un acontecimiento cultural inusitado para la Capital del Sol inmersa de lleno en Art Basel Miami Beach y la temporada anual de “Cascanueces”.

Todo parece indicar que esta es la primera vez que Miami asume el rol de anfitrión para el estreno de un gran espectáculo que combina nuestras dos pasiones decembrinas (arte y ballet) e intenta probar suerte entre nosotros antes de irse a Nueva York. Si la recepción de la audiencia la noche de estreno puede ser utilizada como pronóstico, SBD está destinada al éxito.

SBD (“Los Sueños de la Bella Durmiente” o “La Bella Durmiente Sueña” como usted prefiera), es una puesta en escena sorprendente en lo visual que mantiene en vilo a los espectadores, muchos de los cuales llegan al teatro motivados por una promoción que les despertó falsas expectativas.

Primero, SBD no tiene nada que ver con “La Bella Durmiente” de Tchaikovsky y Petipa (la razón de ser de este montaje son los supuestos sueños de la princesa durante los 100 años que estuvo durmiendo) y los personajes que interpretan Diana Vishneva y Marcelo Gomes no son la Princesa Aurora y elPríncipe Désiré sino simplemente una princesa y un príncipe. Por último, esta es una puesta en escena coreografiada de manera minuciosa pero con muy poco baile.

Una vez superado el desconcierto – y la consternación – de los primeros minutos debido a la ausencia de danza, SBD consigue hipnotizarte gracias a la espectacularidad de sus imágenes y a la determinación de una princesa que parece haber vivido experiencias tan traumatizantes (los sueños son sobre todo una actividad de la memoria) como las de la protagonista del cuento original escrito por el italiano Giambattista Basile en 1634.

Antes de Perrault, los hermanos Grimm, Vsevolozhsky y Petipa (coautores del libreto original del ballet) y Disney, la historia de Basile incluía la violación de una mujer dormida que sin despertarse daba a luz dos niños (uno de ellos le extrae la astilla que le produjo el sueño al chuparle un dedo); el regreso del violador (que no es otro que el rey) para hacerla su amante; una esposa que planea darle de comer sus propios hijos al marido (el susodicho rey) y el intento de asesinato de la madre.

Es poco probable que las delicadas princesas de Perrault, los hermanos Grimm, Vsevolozhsky, Petipa y Disney hayan tenido los sueños inquietantes con colores intensos que tiene la combativa princesa de SBD.

Según las notas al programa, en el Primer Acto la princesa comienza su viaje por un mundo de sueños donde aparecen tres demonios: el del Miedo, el de la Violencia y el de la Codicia.  Ella sale victoriosa al enfrentarse a los tres, solo para encontrarse de nuevo rodeada de demonios que el príncipe (en su primera aparición) le ayuda a vencer, después se marcha y ella vuelve a caer dormida.

En el segundo acto (el mejor de los dos) aparecen tres tentaciones en la forma de amantes apasionados, dulces sueños y fanáticos. Ella estalla en furia y se transforma en una Diosa de la Destrucción que nuevamente parece no prestarle atención al regreso del príncipe (es significativo que el príncipe aparezca dos veces en SBD como lo hace el rey de la historia original). Aún así, este logra besarla, la tormenta se apaga y ella despierta.

Pero SBD sabe que en tiempos #MeToo no es una buena idea presentar un ser bello y “adormecido” a la espera del hombre dueño y señor o de unhappy end basado en el beso que te condena a la servidumbre doméstica. Así las cosas, SBD termina con el príncipe otra vez desaparecido y la princesa sola pero dispuesta en enfrentar una nueva vida y disfrutar de una segunda oportunidad.

La clave de la eficacia comunicativa de esta versión está en el hecho de que la protagonista no es una princesa inocente sino una mujer comatosa que sueña y lucha por sobrevivir.

No hay en SBD un Grand Pas de Deux para los siempre atractivos Vishneva y Gomes (el dueto que interpretan es apenas una hermosa escaramuza) y esto puede ahuyentar a algunos, pero su exploración de un aspecto fresco de la historia (idea de Rem Hass, también director de la puesta en escena) combinando música, arte, danza y tecnología de última generación hacen de SBD un logro artístico nada despreciable.

Además de Vishneva y Gomes, colaboran en SBD el coreógrafo Edward Clug con un trabajo que requiere haber sido pensado al detalle porque un movimiento demasiado rápido descontrolaría los efectos especiales, el compositor de música electrónica Thijs De Vlieger (del grupo NOISIA), el diseñador digital Tobias Gremmler creando grotescos avatares fantásticos que imitan, reflejan y enriquecen los propios movimientos de Vishneva, el diseñador de vestuario Bart Hess con trajes futuristas llenos de sensores y el light art de Laurent Fort.

El manejo y diseño de la producción es de Nick Assunto, la tecnología digital Avatar es de fuse, el diseño y la programación de las luces es de Luis Pastor.

En los créditos se incluyen como Asociados Tecnológicos a Perception Neutro, Noitom, L-Acoustics, Disguise, BlackTrax y Varilite. Aparece también los nombres de la bailarina Mi Deng y de los diez integrantes del cuerpo de baile encargados de asumir los papeles de espíritus buenos y malos, amantes y fanáticos.

SBD es una propuesta multidisciplinaria que comparte el ADN de las obras de fantasía oscura popularizadas por los videojuegos, ofreciendo un tipo de terror más estético que dramático. El resultado final funciona asimismo como un ejercicio subversivo al transgredir las normas de la realidad rosa que hemos aceptado por años para la historia de La Bella Durmiente.

Por último, hay que reconocer y admirar el trabajo de Vishneva. Sin el ambiente glamoroso y la música descriptiva de un ballet con argumento concebido como vehículo estelar para una estrella, ella se entrega de lleno al trazo casi detenido de poses y movimientos que ha sido establecido pensando en las limitaciones de los avatares digitales 3D a ser proyectados en el escenario en tiempo real y no en darle a ella la oportunidad para gestos y detalles de caracterización. Este es un trabajo que impone una ejecución física de férreo dibujo a una bailarina que cimentó su fama como luminosa musa emancipada.

Desde sus inicios, la danza ha estado asociada a la adoración de la divinidad y el ballet no ha perdido su capacidad para crear figuras míticas. Inevitablemente, los Avatares de la sublime Vishneva son también la manifestación corporal de ella misma como deidad del ballet de nuestra época.  Es una experiencia conmovedora verla entregada en cuerpo y alma a la tarea de conquistar un territorio creativo nuevo y diferente.

Si al presenciar lo que ella consigue en SBD sientes que eres testigo de algo especial, es porque realmente estas en presencia de algo especial. Así de simple.

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Para más información, visite su sitio web en http://www.sbdart.com.

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