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SERAPHIC FIRE APORTÓ SU BÁLSAMO SANADOR

Posted By Sebastián Spreng
November 24, 2020 at 6:06 PM

Integrantes del grupo vocal Seraphic Fire. Captura de pantalla: Seraphic Fire (cortesía)

Abrir sendas, ser pioneros, resistir son rasgos esenciales de Seraphic Fire, el laureado grupo coral basado en Miami dirigido por su creador Patrick Dupré Quigley. Como no podía ser de otro modo, el conjunto enfrenta la adversidad de esta frustrante temporada con una propuesta original, diríase salvadora y por sobre todo, dispuesta a resistir haciendo música.

Uno de los aciertos y pilares de la entidad ha sido la aproximación, enfoque y relación que traba con cada miembro de la audiencia; sus seguidores más que público, son “amigos que se reúnen a escuchar a amigos que hacen música”. Ese ha sido el secreto del éxito, amén de la indiscutible calidad del producto. A raíz de las circunstancias actuales, la magia “en vivo” no es posible y con esto se esfuma parte fundamental del proceso de compartir una experiencia tan enriquecedora; una experiencia que nunca se extrañó tanto como ahora y que, como la vida o la salud, jamás debe darse por garantizada.

En este contexto nuevo y tentativo, Seraphic Fire apuesta a seis conciertos online curados por su creador. Afortunadamente, no se trata de la nueva normalidad que nos brindan las transmisiones online donde saturación y distracción son peligros latentes, sino programas con aristas novedosas dignos de ser mirados en absoluta concentración, como si se estuviese en el teatro. Reinventarse es un desafío arduo pero es la responsabilidad de todo artista responsable, valga la redundancia.
Así el primer concierto el domingo 8 de noviembre se ocupó de Música de amor y plaga, explorando paralelismos entre aquella oscuridad del Medioevo y la presente con la misma carga de dolor, desconexión, aislamiento y miedo. Si circunstancias y sentimientos son parecidos, vale recordar que los compositores de entonces se las arreglaron para escribir música sublime contra viento y marea asi como Durero o El Bosco pintaron maravillas en inviernos oscurísimos con contadas horas de luz.

Bastaron cuarenta y cinco minutos de música y poesía para que Seraphic Fire aplicara su bálsamo reparador al fin de semana coronado por la tormenta tropical Eta azotando el Sur de la Florida. Tormenta que hubiese impedido asistir a las representaciones por lo que el debut exclusivamente online pareció doblemente afortunado.
No cabe duda que el producto fue el resultado de un admirable trabajo, cuidado hasta el mínimo detalle y si hubo algún desfasaje mínimo en el renglón técnico no vale la pena mencionarlo porque fue la impresión general lo que impactó gratamente al prevalecer la mesura y consideración frente a un nuevo medio que literalmente tiene “sus bemoles”.

Patrick Dupré Quigley, fundador y director artístico de Seraphic Fire. Fotografía: Seraphic Fire (cortesía)

“Aún aquí, música de amor y plaga” resumió en menos de una hora (no en vano el secreto de tantos éxitos reside en aplicar el lema “Sweet and Short”) lo mejor de Seraphic Fire para dejar pidiendo por más. Otra vez, el héroe del emprendimiento se llamó Patrick Dupre Quigley, paciente orfebre esta vez no sólo musical sino en rol de “curador” técnico y visual.
Dividido en tres períodos – la Inglaterra Tudor temprana, la peste asolando Venecia y Roma, el final de la dinastía Tudor con Elizabeth I – el programa incluyó composiciones del siglo XIV al XVI con la participación de trece cantantes cada uno desde su lugar de residencia – Miami, Seattle, Los Angeles, Boston y el Reino Unido –  sumado a tres instrumentistas y poesías uniendo cada pieza: un hallazgo y tendencia a seguir como asimismo perfeccionar.
Desde Shakespeare a Emily Dickinson, pasando por Pushkin y Alfredo de Musset, entre otros escogidos, el paseo por diferentes escuelas poéticas demostró constantes humanas que exigen la misma resiliencia y adaptación, hoy mas vigentes que nunca. En el renglón musical, felizmente las composiciones de aquellas fuentes tempranas exhibieron sencillez y belleza.

 

Nola Richardson, soprano. Captura de pantalla: Seraphic Fire (cortesía)

El canto gregoriano Stella caeli extirpavit abrió el fuego con el bajo Kyle Ferrill impactante en “Save us Prime God!” sumándose luego los tenores Brad Diamond y Patrick Muehleise impecables en Ah Robin de William Cornysh. Deliciosa la breve “Pasatiempo con buena compañía” atribuida al mismísimo Enrique VIII por la soprano Molly Quinn. El laudista John Lenti regaló interludios condimentando la sección dedicada a Venecia y Roma, donde Giovanni Palestrina con Super flumina Babylons emergió claro ganador, asimismo el Lamento della ninfa de Claudio Monteverdi, que celebró el fin de la peste en Venecia en 1631, contó con la participación de la soberbia Nolah Richardson. Igualmente espléndidas Sarah Moyer y Sara Guttenberg, dos auténticos tesoros del grupo, al igual Luthien Brackett que aportó un Come again, sweet love algo inusual desde su robusto timbre de mezzosoprano.

Dedicado a la memoria de su incondicional benefactor Marvin Sackner, recientemente fallecido, Quigley y sus colegas se valen del milagro del internet, un elemento ausente entonces y que hoy hace soportable tanta ansiedad y tristeza, para revivir música de aquellas épocas asoladas por plagas y tiranías. En síntesis, una temporada diferente que Seraphic Fire inició con un buen augurio resumiendo calidad, dedicación y novedad. Su aporte se necesita hoy más que nunca.

Para más información visite https://www.seraphicfire.org/season-s-concerts/

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