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MÚSICA DEL MIAMI ÍNTIMO: EL PIANO BAR DE LÁZARO HORTA ESTE DOMINGO 21 DE AGOSTO

Written By Jose Antonio Evora
August 16, 2022 at 12:13 PM

No importa que hubiesen sido popularizadas con acompañamiento de guitarra: muchas canciones de la música tradicional y de la trova cubana se acomodaron al piano gracias al talento de Lázaro Horta. Fotografía: Roan Oliva (cortesía de Lázaro Horta).

El próximo encuentro en el Piano Bar de Lázaro Horta tiene fecha: domingo 21 agosto, a las 6:30 pm. Como siempre, la cita es en Alfaro’s, 1604 SW de la Calle Ocho, en pleno corazón de La Pequeña Habana.

“Ya yo había trabajado allí antes, hasta que un 20 de enero hace poco más de cuatro años, le dije a Nazario, el dueño: quiero hacer esto, pero que sea un domingo a las 6 de la tarde, después que la gente ya fue a la iglesia por la mañana y al Versailles a almorzar, para que antes de irse a la casa se tomen un vinito y escuchen boleros”.

El concepto incluye siempre invitados locales, “artistas nuestros”, subraya. La primera media hora es de él, y en la siguiente entran los invitados con una sola condición: no pistas, nada de grabaciones de background. Todo lo que hagan tiene que ser con sonido acústico. “Y si tengo que acompañarlos al piano yo mismo, pues ahí estoy”, asegura.

Los hermanos Laura y Alex Rosguer, que forman el Dúo Rosguer y componen e interpretan sobre todo música romántica, son los invitados al Piano Bar de Lázaro Horta en Alfaro’s este domingo 21. Fotografía: Juan Botero (cortesía de Lázaro Horta).

Los hermanos Laura y Alex Rosguer, que forman el Dúo Rosguer, son los invitados este domingo 21. Además de componer y cantar, sobre todo música romántica, pop y el género urbano, comparten su pasión por la actuación y se les ha visto en series como ‘Grachi’, ‘Mariposa de Barrio’ y ‘Club 57’.

A finales de los años 80 y principios de los 90, la Casa de la Trova y el Museo de Matanzas, la ciudad natal del cantante, dieron refugio en Cuba a lo que hoy pudiera considerarse un antecedente de este Piano Bar: “La Descarga de Lázaro Horta”, donde su hermano popularizó un trago con ese nombre y la tía de su entonces esposa vendía tartaletas. “El éxito era tan grande que había cola para entrar, y llegó un momento en que aquello empezó a molestar a las autoridades. Hasta que ‘tumba catao’: lo suspendieron de un plumazo”.

Hoy nadie duda que tarde o temprano Lázaro iba a entregarse a la música, pero cómo empezó todo es una historia curiosa.

“Yo estudiaba Geodesia y Cartografía en el Instituto Politécnico de Agronomía Álvaro Reynoso, en Matanzas, y como estudiante siempre fui indisciplinado, hiperkinético, pero en la escuela había un piano; imagínate, un piano, que por cierto estaba bastante malo, y ahí empecé a machucarlo”, cuenta. “No puedo decirte que yo tuviera conciencia de lo que estaba pasando, creo que Dios me estaba indicando un camino”.

El encuentro de un estudiante de Geodesia y Cartografía con un piano nada menos que en un Instituto Politécnico de Agronomía en Matanzas, Cuba, fue el primer paso de una carrera que ha consagrado a esa especie de hombre orquesta que es Lázaro Horta. Fotografía: Roan Oliva (cortesía de Lázaro Horta).

También comenzó a cantar, relata, y poco después conoció al director del grupo La Edad de Oro, Rubén Aguiar, que lo vinculó al movimiento de artistas aficionados.

“El empezó a componer sus primeras canciones, yo también, y empecé a ser como su voz, porque él era muy buen guitarrista, pero no cantaba”, explica. “Aparece ahí un gran violinista, Pedro Alfonso, y formamos un trío al que le pusimos Rupela, con las primeras sílabas de nuestros nombres”.

Eso fue a principios de los años 80. Cuando me río del nombre “Rupela” Lázaro no se inmuta y, en cambio, se remonta al que le había puesto a su primer combo: Los Tigres ’76. “Le pinté un tigre a la batería y todo”, dice; “cantaba canciones de Los Pasteles Verdes con la misma desafinación que ellos”.

No pasó mucho antes de que Aguiar y Alfonso fueran comprometiéndose con el grupo matancero La Seña del Humor, nacido bajo la influencia de Les Luthiers, recuerda Lázaro.

“Se entusiasmaron tanto con aquel proyecto que poco a poco fueron dejándome a un lado y ya yo no podía contar con ellos para mis presentaciones”, cuenta. “Así que llegó el momento de tomar una decisión, y por lo que recuerdo ni siquiera fue una decisión consciente, porque yo nunca he sido muy consciente de lo que hago; soy más intuitivo, por eso digo que detrás de mí debe haber estado la mano de Dios, que me disciplinaba, me guiaba y me lo hacía todo evidente”.

Apareció otro piano, este en la Casa de la Trova de Matanzas, y como el trío Rupela estaba desintegrándose –“sin que jamás hayamos dejado de ser amigos, al contrario”, asegura–, Lázaro dice haberse dado cuenta entonces de que llegaba la hora de cuajar el piano man que llevaba dentro.

“Montar repertorio de boleros, de la trova; hacer versiones a piano de canciones que siempre se hacían con acompañamiento de guitarra”, recuerda. “Fui haciendo eso y entonces nace el Lázaro Horta conocido por versionar para piano los boleros y las canciones de la trova… hasta hoy”.

Esta caricatura de Abel Quintero Fuentes ya forma parte de las cartas de presentación más comunes del pianista y cantante matancero. (Cortesía de Lázaro Horta).

A la pregunta de si en aquellos años se matriculó en alguna academia musical, responde que el deseo de lograr algo y la escuela de la calle son academias maravillosas. Lo que no dejó de hacer nunca fueron proyectos musicales, uno tras otro, incluso un grupo de jazz, Tabla, allí mismo en Matanzas. Recuerda también que gracias a una muchacha llegada de Estados Unidos en las visitas de la “comunidad” en 1979 tuvo por primera vez en sus manos un libro con música de Billy Joel, y otro de Barry Manilow.

“Ahí empecé a tocar los primeros acordes yumas”, dice. “Recuerdo cuando escuchaba música vocal de Manhattan Transfer, y me decía: ‘¿cuál es ese acorde que está poniendo ahora?’, iba al piano y de oído lo repetía. Tenía que cazar la canción en WQAM y grabarla en mi memoria, aquello fue un entrenamiento auditivo bestial”.

Otra curiosidad: pese a ser autodidacta, Lázaro impartió clases de armonía en el Instituto Superior Pedagógico de Matanzas a principios de los años 90. “Imagínate yo dándoles clases de armonía a graduados del Instituto Superior de Arte, a profesores de piano, y tenía que explicarles en qué consistía un acorde de novena menor, un acorde de quinta aumentada”.

“Hasta que me metí en la iglesia [evangélica] como aquel que dice detrás de la hija del pastor”, cuenta, “y me enamoré de ella, me casé con ella y tengo un hijo con ella”. En la iglesia formaría el grupo de música vocal Kairós, al que concede tremenda importancia en su carrera y con el cual, asegura, hizo el único disco de Navidad completamente cubano, ‘Todos a Belén’, que tiene arreglos suyos y de Raúl Valdés. Fue precisamente la iglesia la que le abrió el camino para venir por primera vez a Estados Unidos con Kairós, hasta que luego de hacer varias giras decidió exiliarse en Miami en 1998.

Este es el anuncio que viene circulando hace días para que Miami se entere de cuando viene el próximo Piano Bar de Lázaro Horta.

“Al principio fue muy duro, pero a la par de la tristeza y la melancolía no podía dejar de trabajar, porque deprimirse aquí es un lujo”, comenta. “Doy gracias a los que me abrieron camino, Manolo Torrente, Renée Barrios, Pedrito Román… Así, de a poco, fui dándome cuenta: si de cantar aquí te mueres de hambre, espérate, yo toco el piano; los músicos quieren grabar, déjame formar mi estudio de grabación; empecé a hacer arreglos, porque en Cuba los hacía de toda la vida, a producir… Aprender el idioma de la computación fue nuevo, muchas ‘horas nalga’, pero en este estudio he hecho música para teatro, para televisión, jingles para compañías médicas”.

Lázaro anticipa que el 29 de octubre, Meme Solís presentará en el Miami-Dade County Auditorium la función única del espectáculo “Ocho voces para cuatro pianos”. A cuatro vocalistas (Gema Corredera, Xiomara Laugart, Malena Burke y Noelia Zanón) se unirán otros tantos que además de cantar tocan el piano: Ana María Perera, Aymée Nuviola, el propio Meme y Lázaro Horta, con la actuación especial de la soprano Eglise Gutiérrez.

“Lo que se va a armar ahí es lo que se va a armar”, adelanta. “Meme tiene preparado un homenaje a la música de Broadway, al bolero y a sus propias composiciones”.

‘Piano Bar de Lázaro Horta’, domingo 21 de agosto, 6:30 pm en Alfaro’s, 1604 SW Calle Ocho, Miami. Invitados: Dúo Rosguer. Reservaciones en el 305 643 2151.

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