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La nueva “Rebecca” y la “oscura belleza” de la novela gótica de Du Maurier

Posted By Elena Martí
December 8, 2020 at 8:02 PM

Lily James como la Señora de Winter en la fiesta organizada por ella misma y que provocó una de sus mayores frustraciones e inseguridades. Fotografía: Kerry Brown (cortesía de Netflix.)

Una nueva versión de la novela inglesa “Rebecca”, de Daphne du Maurier (1907-1989), está disponible en Netflix desde octubre pasado. A quienes encuentren opiniones adversas en las redes sociales de personas no profesionales que no conocen la obra original, les propongo que la vean, a pesar de esos criterios. Y que, quienes no hayan leído la novela, lo hagan, para que puedan establecer una comparación justa y no parcializada de antemano.

El filme, con guion de Jane Goldman, Joe Shrapnel y Anna Waterhouse, está dirigido por el británico Ben Wheatley y protagonizado por Lily James, como la Señora de Winter; Armie Hammer, como Maxim de Winter y Kristin Scott Thomas – siempre recordada por su imborrable actuación en “El paciente inglés” (1996) – como la señora Danvers. La crítica ha estado muy dividida, con una vertiente negativa y una muy positiva.

Cartel publicitario de Netflix para el filme.

El New York Times publicó: “La trama de Du Maurier es una excelente pieza gótica, llena de suspenso y presentimientos. Nada de eso parece funcionar en las manos de Wheatley”. Sin embargo, para Daily Dead: “Rebecca es una obra que se caracteriza por su esplendor. A diferencia de las versiones anteriores, esta película invita con mucha luz y color, y deliciosas texturas… seductora e inquietante, está saturada de una belleza oscura y peligrosa que no puedes ignorar. Es terriblemente atmosférica y obedientemente gótica, pero con suficientes elementos renovadores y contemporáneos para dar nueva vida a la historia clásica”.

Es evidente que la versión fílmica de 1940 del aclamado director Alfred Hitchcock parcializó a una gran parte de la crítica profesional al criterio de “lo insuperable”, pero esta circunstancia no la hace mejor ni peor que la versión actual de Wheatley. Por el contrario, la primera es una típica película de los años 1930 y 1940, con música muy melodramática y la historia con mayor tendencia a lo narrado que a lo visual. La fotografía sí es de tomar en cuenta por sus dramáticos claroscuros, presentes en todos los filmes de aquel momento. Esta versión es notable solo por ser de Hitchcock. La versión de Wheatley es mucho más cinematográfica y las locaciones son muy cercanas a las descripciones de Du Maurier. La imagen es su manera de contar la historia, no la palabra, razón que la hace, en este sentido, superior.

Lily James, como la Señora De Winter y Armie Hammer, como Max de Winter, en Rebecca. Fotografía: Kerry Brown (cortesía de Netflix)

Rebecca” no es un thriller moderno, si es lo que estuviéramos buscando. Es una novela gótica, podríamos decir que tardía. Ya que la novela gótica inglesa floreció a finales del siglo XVIII hasta el XIX, y la obra de Du Maurier se publicó en 1938. La publicación de “El castillo de Otranto”, de Horace Walpole, en 1764, marca una clara fecha de la concepción de este género. “Cumbres borracosas” de Emily Brontë (1847) y “Drácula”, de Bram Stoker (1897), son también claros ejemplos del género, por solo citar los más conocidos.

El gótico en la literatura es un movimiento que ha tenido enorme influencia en los géneros actuales. El aumento de su popularidad reside en que muchas de las angustias estructuradas en el siglo XIX reaparecen en los siglos XX y XXI. Su aparición, no obstante, es más variada: la ciencia-ficción, la novela de aventuras y la ficción romántica evocan, a menudo, motivos góticos que han sido transformados y trasladados por distintas realidades culturales de nuestra visión actual.

Pero podríamos preguntarnos por qué una novela que pronto cumplirá un siglo de su primera publicación ha tenido tantas reediciones y traducciones; ha sido llevada al cine, a la televisión en forma de miniseries, al radio, al teatro y a la ópera. Y esto ocurre no solo porque es un clásico de la literatura gótica moderna sino porque los conflictos éticos que se plantean se mantienen aún vigentes en nuestros días.

La novela está narrada en primera persona por su protagonista, la segunda Señora de Winter. No podemos dejar de apuntar que  James refleja magistralmente la inseguridad que caracteriza al personaje.

La Señora de Winter (Lily James) y Maxim de Winter (Armie Hammer), en los predios de Manderley. Fotografía: Kerry Brown (cortesía de Netflix)

La novela comienza con un sueño suyo que la hace regresar al pasado. Luego, se encuentra en Montecarlo donde ella trabajara como dama de compañía de la señora Van Hopper (Ann Dowd); y esta se encuentra fascinada por la presencia de un acaudalado aristócrata, Maxim de Winter, quien aún está aún de duelo por la muerte de su esposa Rebecca. Una mañana, De Winter rescata a nuestra protagonista de las garras de su empleadora y, cautivado por ella, la invita a dar un paseo. Después de un rápido romance, le propone inesperadamente matrimonio y se la lleva con él a vivir en su lujosa mansión, Manderley.

Cuando nuestra heroína llega a Manderley se encuentra compitiendo con el “fantasma” de la difunta esposa de su marido. Y lo pongo entre comillas porque no existe tal fantasma: es la eterna presencia subjetiva de Rebecca lo que incomoda a la nueva Señora De Winter.

Rebecca está presente en pañuelos bordados con sus iniciales y en el perfume que aún permanece en estos; en su dormitorio, que se mantiene intacto; en los menús de la semana que se ve obligada a confeccionar, en el escritorio de Rebecca; en los recuerdos de la Señora Danvers… en fin, en todo Manderley. Esta lucha continua contra la presencia opresiva de Rebecca le da a la historia enorme dimensión del rechazo y la inseguridad que la situación provoca en la nueva Señora de Winter.

Kristin Scott Thomas encarna a la señora Danvers de manera magistral. Fotografía: Kerry Brown (cortesía de Netflix)

¿Era Rebecca la esposa y la amante ideal? ¿Cómo luchar contra esto? ¿Acaso ella es solo un paliativo para mitigar el dolor de un Max que aún sigue enamorado de su difunta esposa? ¿Era tan deslumbrante la belleza de Rebecca que ella no puede competir ni siquiera con su recuerdo? ¿Es justo unirse a una muchacha joven y virgen para borrar el recuerdo de Rebecca? Esta es la esencia de la novela que tiene un final totalmente inesperado pero, ¿cuáles son los verdaderos demonios que persiguen a Maxim de Winter?

Una cosa es muy cierta: lograr que un personaje cuya vida ya se extinguió se convierta en centro de la historia es una tarea muy difícil. Sin embargo, tanto Du Maurier, como esta nueva versión fílmica, lo logran con mucha habilidad.

“Rebecca” es una novela de suspenso magistralmente trazada, una historia gótica de intrigas psicológicas y fantasmas que solo viven en la mente de su protagonista.

 

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