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El emotivo reencuentro del Cuban Classical Ballet of Miami con su público

Posted By Orlando Taquechel
June 15, 2021 at 3:42 PM

“Le Carnaval” de Michel Fokine cerró la función. Al centro: Daynelis Muñoz (Colombina) mirando a Pierrot (Carlos Caballero Hopuy) y Ihosvany Rodríguez (Arlequín) en el aire. Fotografía: Simon Soong (cortesía)

El Cuban Classical Ballet of Miami (CCBM) regresó al escenario de algunas de sus presentaciones más exitosas, el teatro Jackie Gleason de The Fillmore Miami Beach, para un emotivo reencuentro con el público que admira y disfruta su manera de hacer.

Incluso en los peores momentos de la pandemia, CCBM se las arregló para mantener algún tipo de contacto presencial con su público, pero nada con la magnitud y el significado de la Grand Classical Gala que ofrecieron la noche del sábado 15 de junio.

Si usted alguna vez ha dejado su auto en el estacionamiento frente al Miami Beach City Hall para caminar hasta el Gleason una noche en la que se va a presentar CCBM, usted ya sabe lo que es encontrarse entre los entusiastas seguidores de la compañía fundada en 2006 por Pedro Pablo Peña, que Eriberto Jiménez dirige desde 2018.

Se ha dicho que los saludos según la obra representada es una de las características de la “escuela cubana de ballet”. Habría que considerar también la llegada del público al teatro. La gente sonríe, se saluda y conversa con desconocidos -casi siempre en español- sobre sus motivaciones y expectativas.

Una vez ya ubicados en sus asientos, los buenos deseos hacia los artistas es algo evidente y la función es entretenimiento y celebración comunitaria al mismo tiempo.  Al fin y al cabo, como afirman las notas al programa, CCBM es “la única compañía en USA dedicada al repertorio de ballet clásico enfocada en el legado del ballet cubano”.

En este contexto, si algo distingue a los seguidores de CCBM -y al público asiduo al ballet de origen cubano en general- es su conocimiento y aceptación del repertorio, mostrando una capacidad inexpugnable para seguir disfrutando de una obra mil veces vista. 

La mayoría de los espectadores conocen de memoria -nostalgia incluida- las secuencias y los pasos, que esperan con ansiedad, porque lo importante ante una obra de repertorio es descubrir cómo es bailada por intérpretes diferentes.

Paula Zapata (al centro, de blanco) en “La Vivandiere” de Arthur Saint-Leon y Fanny Cerrito. Fotografía: Simon Soong (cortesía)

El programa -resultado de una colaboración de CCBM con el St. Lucie Ballet, que dirigen Lydia Oquendo y Rogelio Corrales- abrió con el animado Pas de Six de “La Vivandière”, con música de Cesare Pugni y coreografía de Arthur Saint-Léon y Fanny Cerrito.

Sus intérpretes fueron la encantadora Paula Zapata y el siempre jovial Ihosvany Rodríguez.  Muy bien acompañados por Eleni Galas, Myriam Ayala, Jennifer Villalón y Niuris Rodríguez. La variación de Rodríguez consiguió la primera ovación de la noche y al final, todos recibieron el primer ¡Bravo! 

Después, una elocuente Ronna Olarte y un inspirado Carlos Caballero Hopuy bailaron “Le Spectre de la Rose”, entregados por completo a la música de Carl Maria von Weber y la coreografía de Michel Fokine. Caballero Hopuy fue muy aplaudido al abandonar la escena y al concluir, ambos fueron ruidosamente ovacionados.

Ronna Olarte y Carlos Caballero Hopuy en “Le Spectre de la Rose”, de Michel Fokine. Fotografía: Simon Soong (cortesía)

Con las emociones a flor de piel, llegó el gran momento de la Gala: “La Bayadere” (música de Ludwig Minkus y coreografía de Marius Petipa) con Daynelis Muñoz y Jonhal Fernández, dos presencias escénicas glamorosas que sobresalen como ejecutantes por el aplomo en la exhibición de un virtuosismo sin estridencias.

El trabajo de pareja es hermoso y los giros de Muñoz en las manos de Fernández arrebatan al público.  Los bailarines del St. Lucie Ballet que los acompañaron (Emma Butterworth, Didi Gunness, Isabella McCool, Sheridan Mecca, Dylan Wills, Izzy Yoder, Daniel Ayala y Joshua Nunamaker) se muestran a la altura de las circunstancias y al final, solo la atenuación de las luces en escena hace detener los aplausos.

Daynelis Muñoz y Jonhal Fernández en “La Bayadere”, con coreografía de Marius Petipa. Fotografía: Simon Soong (cortesía)

Inmediatamente después -la función no tuvo intermedio- se presentó la incandescente Astrid Arvelo en un solo de carácter procedente del ballet “Les Biches” (1924) con música de Francis Poulenc y coreografía de Bronislava Nijinska; antes de que dos parejas muy jóvenes del St. Lucie Ballet asumieran la responsabilidad de bailar el par de obras siguientes, que a todas luces fueron adiciones de última hora al programa. 

“La Esmeralda” pas de deux, fue una sorpresa agradable gracias a la cuidada ejecución de los elegantes Emma Butterworth y Joshua Nunamaker, pero “Pioneer Suite” (en español, “Suite Pionera”) resultaría ser un fiasco y no solo por sentirse absolutamente fuera de lugar en un programa con obras consideradas clásicas por el estilo o por haber superado la prueba del tiempo.

Estrenada apenas en el 2020, “Pioneer Suite” es una coreografía creada por Alexander Sergeyev, primer solista del Mariisnky Ballet que parece ser un intento por resucitar el llamado “realismo social” impuesto en el ballet soviético de mediados del siglo XX. Sus protagonistas son una idealizada pareja de pioneros.

St. Lucie Ballet no utiliza las pañoletas rojas presentes en el original, pero los titubeos de la simplificada puesta en escena desnudan el trazo y acentúan la falsedad de todo el asunto. Ni siquiera la honestidad de los prometedores Isabella McCool y Daniel Ayala salva a “Pioneer Suite”. De todas formas, el público reconoce el esfuerzo con un aplauso afectuoso.

Ihosvany Rodríguez (Arlequín) y Daynelis Muñoz (Colombina) en “Le Carnaval” de Michel Fokine. Fotografía: Simon Soong (cortesía)

Por suerte, la función se recuperó de manera inmediata para cerrar con un favorito: “Le Carnaval” de Michel Fokine, que estuvo interpretado con sofisticada desenvoltura por Daynelis Muñoz cómo Colombina, Ihosvany Rodríguez como Arlequín y Carlos Caballero Hopuy como Pierrot. Eleni Gialas, Myriam Ayala, Jennifer Villalón, Niuris Rodríguez, Natanael Leal, Juan Guillermo Arango, Phillipe Obregón y Rafael Ruiz del Vizo integraron el cuerpo de baile. Y al terminar, una cálida despedida en la forma de una infatigable ovación.

Carlos Caballero Hopuy (Pierrot) en “Le Carnaval” de Michel Fokine. Fotografía: Simon Soong (cortesía)

En resumen, ¿cómo se disfruta de una presentación del CCBM? 

Primero, dedicándole toda la atención a los artistas, porque en el extrovertido “estilo cubano” cada gesto y cada movimiento es parte de la conversación. Después, conteniendo la respiración en los momentos climáticos, vocalizando su aprobación -la desaprobación se expresa con una mirada con las cejas levantadas al vecino de asiento- y por supuesto, aplaudiendo con ganas.

Pero si usted asiste por primera vez a una función del CCBM, no es necesario que recuerde nuestras recomendaciones, solo déjese llevar.

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