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El ballet goza de buena salud en Miami

Posted By Orlando Taquechel
March 5, 2019 at 4:56 PM

Estamos en esa época del calendario de danza miamense cuando apenas hay tiempo para asistir a las actuaciones programadas o escribir sobre ellas.

El fin de semana del 23 de febrero fue Miami City Ballet (MCB) en el Arsht Center y la Gala Danzar por la Paz (en su primera edición como Dance For Peace) en el Miami-Dade County Auditorium. El fin de semana pasado Arts Ballet Theatre of Florida (ABTF) se presentó en el Aventura Arts & Cultural Center y Dimensions Dance Theatre of Miami (DDTM) en el South Miami-Dade Cultural Arts Center. Y no eran los únicos ofreciendo funciones.

Hay danza de todo tipo en Miami pero las cuatro actuaciones antes mencionadas tienen algo en común que motiva la reflexión: todas fueron espectáculos de ballet. Aun cuando la Gala incluyó también baile de salón, danza contemporánea y hip hop, el ballet se hizo evidente en la formación de casi todos los intérpretes y el “clásico” — como erróneamente todavía algunos le llaman – resultó ser el estilo predominante.

Una vez superada la batalla entre danza moderna y ballet donde la primera vilipendió sin reservas al entrenamiento académico que caracteriza al segundo,  la danza en general tuvo que aceptar que mientras el estilo o manera de hacer es el desarrollo, el método es la permanencia y si usted quiere ser algo más que un hito irrepetible, la formación académica es fundamental.

Hoy en día, la danza moderna, la posmoderna y la contemporánea (que no es otra cosa que la existente en nuestra época) se han visto obligadas a recurrir a lo académico para asegurar la continuidad y al hacerlo han descubierto que el ballet es, sin duda alguna, un gran aliado. Entre otras cosas, porque en realidad nunca fue el enemigo.

En 2019, la danza contemporánea es un tipo de expresión artística tan afianzada en la técnica académica que podríamos llamarle ballet contemporáneo pero eso es tema para otro artículo. El que hoy nos ocupa trata del estreno mundial del nuevo montaje hecho por ABTF basado en un ballet que data de 1860 y la muestra de obras breves en la que participaron cinco coreógrafos jóvenes que DDTM presentó  como “visionarios.”

El sábado 2 de marzo ABTF estrenó la nueva coreografía de Vladimir Issaev para “Le Papillon” (“La Mariposa”), un “ballet fantástico” con argumento que involucra a un hada mala, a una princesa secuestrada, su enamorado y a un príncipe.

“Le Papillon” es una comedia de enredos y una historia romántica con referencias directas a “La Fille Mal Gardee” y “Giselle” que ya eran lugares comunes en el ballet de la época de su estreno original. La música es de Jacques Offenbach y contiene al famoso “Valse des rayons” que en versión arrabalera se utiliza desde 1908 para acompañar la “Danza Apache,” un número propio del teatro de variedades que recrea una discusión violenta entre un proxeneta y una prostituta.

Definitivamente, nada que ver con el inofensivo “Le Papillon” de Issaev, un espectáculo para toda la familia que superó las expectativas como oferta de entretenimiento y califica como uno de sus mejores trabajos como coreógrafo y director artístico.

Issaev anima las escenas de pantomima sin olvidar la danza, construye con certeza las escenas grupales, dibuja con gusto las variaciones individuales y el aplomo de su “Valse des rayons” es un alarde de oficio. Hay sobriedad en la producción pero derroche de experiencia en su realización. “Le Papillon” avanza sin tropiezos y tiene un buen final.

Ya habíamos asistido al exitoso pre-estreno del pas de deux del segundo acto interpretado por Ayami Sato y Taiyu He durante la recién efectuada Gala Danzar por la Paz pero no es lo mismo siete minutos en una función concierto que una hora y 45 minutos en una puesta en escena de dos actos, efectos especiales incluidos. “Le Papillon” no es un trabajo innovador pero es una recreación con conocimiento de causa que se agradece.

Como era de esperarse, Ayami y Taiyu estuvieron espléndidos el sábado. La etérea Janis Liu evocó a la criatura alada que le da título a la obra con musicalidad deslumbrante. Johnny Almeida proyectó su autoridad como el Príncipe, Kevin Hong estuvo brillante como Patimate y Keisuke Nishikawa es una agradable sorpresa como comediante travesti en el papel de Hamza (el hada mala) que además se atrevió a bailar “en puntas.” Sin olvidar al esmerado cuerpo de baile y a la atractiva Wendy Guo durante el tiempo en que Hamza recupera juventud y belleza.

Por su parte, DDTM ofreció tres funciones (asistimos a la del domingo) en el Lab Theater de SMDCAC. El programa “An Intimate Evening of Ballet Featuring Young Visionaries” presentó cinco trabajos aun en proceso y terminó con una sesión de preguntas y respuestas con Carlos Guerra y Jennifer Kronenberg, directores artísticos del grupo, junto a los coreógrafos y los bailarines que las interpretaron.

“Comes Out Seven” de Eric Trope y “Deliverance”de Isanusi García Rodríguez fueron las dos primeras obras presentadas.

La pieza de Trope está organizada en dos partes (una morosa, la otra celebratoria) que acaba cuando los bailarines se desploman al final pero que parece quedarse con ganas de decirnos algo más.  García Rodríguez acierta en la creación de momentos muy breves que muestran personajes que intentan  proyectarse tal y como realmente sienten y son. Ambas obras ofrecen el qué y el cómo pero se reservan el por qué.

La primera parte del programa terminó con “Hasta que la Muerte Nos Separe” de Melissa Fernández y después del intermedio se presentó el dueto “What Makes a Man?” de Randolph Ward.

Fernández no se anda con rodeos y su franqueza seduce al espectador utilizando dos versiones del bolero “Dos Gardenias” de la cubana Isolina Carrillo. Su trabajo es disfrutable de principio a fin.

Ward también sabe lo que quiere decir y lo expresa sin tapujos, pero sus personajes existen en un mundo mucho más complejo que el de “Dos Gardenias”. Kevin Hernández (toda una revelación) y el formidable Natanael Leal interpretan con una valentía histriónica que desarma a los espectadores a dos hombres en situaciones extremas de masculinidad que “llevan máscaras y sus rostros han crecido para ajustarse a ellas”, parafraseando la cita de George Orwell que aparece en el programa. El resultado es absolutamente perturbador y coloca al público al borde de las lágrimas.

El programa cerró con “Genus” de Yanis Eric Pikieris, un trabajo sofisticado y a todas luces ambicioso que deja la impresión de ser el candidato con la mayor probabilidad de ser incorporado al repertorio de DDTM. Esta obra para cuatro parejas reafirma a Pikieris como un talento coreográfico emergente muy interesante.

Así las cosas, el excelente nivel de todos los bailarines de ABTF y DDTM junto al logro artístico — y el éxito de público — de estas funciones son prueba fehaciente que el ballet goza de buena salud en Miami.

Foto: Las bailarinas de Arts Ballet Theatre of Florida (Janis Liu al centro) en “Le Papillon.” Fotografía: Patricia Laine.

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