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Dorrance Dance: “redoblando la apuesta” por la música electrónica de tap

Posted By Orlando Taquechel
February 10, 2020 at 7:17 PM

FOTO: Los extraordinarios artistas / investigadores de Dorrance Dance en “ETM: Double Down”. Fotografía: Christopher Duggan (cortesía)

La afamada compañía Dorrance Dance, de gira por ciudades de Estados Unidos y Canadá, hizo una breve parada en Miami el miércoles 5 de febrero pasado para ofrecer una sola función de su exitoso espectáculo concierto “ETM: Double Down” en el Arsht Center for the Performing Arts.

ETM son las siglas de Electronic Tap Music (en español, Música Electrónica de Tap) y “double down” puede traducirse como “redoblando la apuesta”.

El significado del título se esclarece cuando sabemos que existe una obra anterior llamada “ETM: The Initial Approach” (“ETM: el acercamiento inicial”) que data de 2014 y que fue creada – como esta – por Michelle Dorrance (directora / fundadora de Dorrance Dance) en colaboración con Nicholas Van Young. Dorrance y Young llevan años explorando el concepto ETM.

Michelle Dorrance es una bailarina, coreógrafa y directora con una reputación enorme como innovadora por sus proyectos de experimentación vanguardista.

Nicholas Van Young es un bailarín, coreógrafo, director y músico radicado en Nueva York, que comenzó su carrera profesional con Tapestry Dance Company en Austin (Texas) y en 2014 creó su propia compañía y el Institute for the Rhythmic Arts (IFTRA), que se promueve como “una estructura educativa completamente original basada en el entrenamiento cruzado de bailarines y músicos”.

Los dos son también maestros en IFTRA y en algún momento durante sus carreras como bailarines actuaron con “STOMP” y formaron parte de la compañía Manhattan Tap.

La puesta en escena que hoy nos ocupa, concebida por ambos, emplea siete bailarines, dos músicos y un cantante; dura unos ochenta minutos y ha sido estructurada en dos partes.

Según las escuetas notas al programa – que nunca son de confiar cuando se trata de compañías en tránsito – los bailarines participantes son Christopher Broughton, Warren Craft, Virgil Gadson, Leonardo Sandoval, Byron Tittle y por supuesto, Dorrance y Young.

Dorrance y Young comparten los créditos como coreógrafos con Ephrat “Bounce” Asherie pero la improvisación de los solos es de la autoría de cada uno de los intérpretes, que agregan así una cierta narrativa personal que cautiva por su naturaleza lúdica y deslumbra por su virtuosismo técnico.

Los músicos son Donovan Dorrance en el piano y Gregory Richardson en el bajo y la guitarra. El vocalista es Aaron Marcellus. En ocasiones, Craft, Dorrance y Young se ocupan también de la batería y la percusión. Young es el responsable de la experimentación con el sonido.

Gregory Richardson (en el bajo) y Nicholas Van Young en “ETM: Double Down”. Fotografía: Matthew Murphy (cortesía)

La danza tap es un tipo de baile que se caracteriza por utilizar los sonidos de los zapatos que golpean el suelo como una forma de percusión y sus dos grandes estilos son la danza tap teatral y la llamada danza tap rítmica.

La danza tap teatral, presente con frecuencia en los musicales de Broadway, presta atención especial a las rutinas coreográficas de grupo. La danza tap rítmica se centra en la musicalidad y utiliza la improvisación como un componente esencial. La historia de ambas puede seguirse sin dificultad a través de las aportaciones de sus grandes intérpretes y coreógrafos que – como Dorrance – han sido con frecuencia las dos cosas y también músicos, por obvias razones.

Para Dorrance “la danza tap es la danza de crear música” y “ETM: Double Down” es su manifiesto.

Los bailarines utilizando cadenas que caen al piso (Michelle Dorrance en primer plano). Fotografía: Hayim Heron (cortesía)

Al parecer, “ETM: Double Down” fue armándose poco a poco durante residencias asociadas a Jacob’s Pillow Dance Festival, The Yard y The Joyce Theatre Foundation.

Ese origen se nota y “ETM: Double Down” es un muestrario complaciente de descubrimientos y logros donde se ofrece de todo: danza tap teatral y danza tap rítmica con efectos magnificados por la tecnología o complementados por el acompañamiento de cadenas que caen al piso; danza contemporánea y un toque de batucada junto a elementos del baile urbano y la cultura hip hop. Incluso hacen una breve aparición la pantomima de Marcel Marceau y los brazos de Odette (esa misma, la de “Lago de los Cisnes”).

En este contexto, sobresalen las intervenciones de Gregory Richardson y el mini concierto de Aaron Marcellus, que abre la segunda parte y rápidamente asume el formato utilizado en los programas de variedades donde el cantante comparte la escena con un solista o una pareja de baile (en este caso, dos hombres).

Todos los fragmentos son memorables pero mientras la primera parte es un ejemplo de fluidez, la segunda ofrece momentos que se sienten apenas hilvanados en lugar de conformar una propuesta con una costura definitiva quizás porque es demasiado lo que se ofrece y el elegante (aunque vistan urbano casual) concierto / musical conceptual de su primera mitad no nos prepara para lo que viene después del intermedio, que es esencialmente una sucesión de números musicales – en otras palabras, una revista con música, baile y humor.

Dorrance y Young utilizan aquí algunas soluciones propias del teatro musical como la adición paulatina de personal a una rutina, los bailarines abandonando la escena a la manera del “Dance at the Gym” de Jerome Robbins en “West Side Story” y la línea de coristas. Al mismo tiempo que facilitan momentos individuales de lucimiento para músicos y bailarines, tal y como desfilan los “divertimentos” en los ballets clásicos y los “variety acts” en los espectáculos de vodevil. Por supuesto que el cierre es un festejo lleno de energía con toda la carismática compañía en escena (que el público premia con una ruidosa ovación de pie).

Así las cosas, la revalorización de la danza jazz emprendida por Dorrance y Young demuestra que hay convenciones que mantienen su eficacia comunicativa aun en el contexto de las más sofisticadas búsquedas creativas de vanguardia.

Por último, hay que celebrar que redoblando la apuesta por la música electrónica de tap, los extraordinarios artistas / investigadores de Dorrance Dance hayan conseguido con “ETM: Double Down” una experiencia absolutamente gratificante, tanto para ellos como para los espectadores.

 

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