Artículos En Español

Dándole voz a los olvidados: “Silencio Blanco” es teatro de títeres con mucho que decir

Posted By Helena Alonso Paisley
February 19, 2018 at 7:23 PM

Desde Las troyanas de Eurípides hasta “Guernica” de Picasso, o de la canción “Blowing in the Wind” de Bob Dylan al diseño de las gorras rosadas que llevaron miles de mujeres en las protestas del pasado fin de semana, el arte siempre ha tenido un papel fundamental en la consciencia social. Los artistas, sean los de nuestros grandes museos y teatros o sean de la calle, nos hacen enfocarnos—a veces en lo bello, a veces en temas incómodos que tal vez preferiríamos ignorar.

Es este el tipo de arte que crea Teatro Silencio Blanco. La organización Fundarte presenta al grupo el viernes y sábado a las 8:30 pm en el teatro black box del Miami-Dade County Auditorium. Estos cinco titiriteros recibieron su formación como actores en la legendaria Escuela de Teatro de la Universidad de Chile, pero aprendieron el arte de las marionetas a base de la experimentación y de años de práctica en conjunto. Visitarán ocho estados en esta gira, su primera por los Estados Unidos.

Santiago Tobares empezó a adentrarse en el mundo de teatro de títeres solo con una marioneta que colgaba del cuelo. Tomó meses en aprender por sí mismo cómo manipularla. Pronto Dominga Gutiérrez se interesó en el trabajo y juntos recorrieron Chile, Bolivia y Perú haciendo teatro de la calle. Poco a poco el grupo fue creciendo según las exigencias de las historias que querían contar.

“Somos una compañía completamente autodidacta en el tema de la manipulación”, dice Tobares. “Nadie nos enseñó sino que simplemente nosotros nos fuimos encantando con esta nueva manera de lenguaje y eso nos hizo exigirnos también más horas de ensayo, reconocernos un poco más como actores, reconocer nuestros cuerpos”.

La pieza que presentarán este fin de semana trata de Lota, una comunidad que en su momento jugó un papel fundamental en la Revolución Industrial. Lota es una pequeña ciudad chilena que prosperó en los siglos XIX y XX con la industria del carbón. Miles de hombres e inclusive niños trabajaron durante todas sus vidas en Chiflón el Diablo, una de las minas más peligrosas de Chile. Era inmensa, tan grande que sus cavernas extendían hasta debajo del Pacífico.

El trabajo fue arduo, mal remunerado y sumamente arriesgado, no sólo por la posibilidad siempre presente de una explosión o un derrumbe, sino también por los males que sufrían los mineros por trabajar año tras año en un ambiente completamente tóxico, con techos tan bajos que no podían nunca estirar las piernas. “Instalamos todos esos dolores y toda esa enfermedad en la construcción de las marionetas”, dice Tobar.

Irónicamente, es ésta la labor que ha hecho posible las vidas cómodas que nos han brindado a todos la modernización. En el siglo XIX, el carbón alimentaba los motores de las locomotoras y de los buques de carga, y hoy día sigue alimentando plantas de electricidad en muchos lugares. Pero los mineros no se enriquecieron nunca con sus contribuciones a un mundo altamente avanzado en cuanto a tecnología. Todo lo contrario.

Chiflón el Diablo cerró en los años noventa cuando dejó de producir suficiente carbón. Las personas que pasaron sus vidas laborando en sus entrañas ya no tienen manera de subsistir. “Cuando cerró esto, inmediatamente quedó un pueblo fantasma”, señala Tobares. Los miembros de Silencio Blanco, que pasaron cuatro años yendo a Lota y entrevistando a sus ciudadanos para crear esta obra, terminaron haciéndose una pregunta esencial: “¿Cómo un trabajo tan sacrificado que enriqueció a tanta gente de un momento a otro pudo haber quedado en el olvido”?Chiflón, el silencio del carbón no logra una respuesta, sino rescata a los mineros y sus familias del anonimato.

El conjunto consigue contar esta historia con los materiales más básicos posibles: papel de periódico y papel higiénico, un poco de cola de pegar, masking tape, palillos desechables de comida china para manipular las marionetas. En una época en que el costo de hacer una película fácilmente remonta a veinte, treinta, cien millones de dólares, será refrescante ver lo que se puede hacer con unos materiales tan humildes y una gran dosis de arte e imaginación.

La historia está relatada en una serie de imágenes, así que imaginación del espectador también tendrá que esforzarse: “Es una obra en silencio”, señala Tobar, “pero tiene toda la sonoridad del silencio. No necesitamos el texto para contar la historia”. Este silencio también permite que exista un diálogo, especialmente entre las generaciones. Por ejemplo, “si va a ver la obra el papá, el hijo, la mamá con el hijo, permite el diálogo entre ellos, porque si el niño no entiende algo, le va a preguntar al papá y el papálo va a explicar, y si el papá no entendió algo que el niño entendió desde su visión de niño, el niño se lo va a explicar de su visión”.

La comunicación humana es algo que Tobar enfatiza como base de la filosofía de Teatro Silencio Blanco. En un mundo tan lleno de pantallas como de personas, cree que nos hace falta a todos una comunicación más directa, algo tan sencillo como “un apretón de manos, un gran abrazo, un decir ‘te quiero’ en persona en vez de por WhatsApp”. Este convidio, dice, “es el fin de por qué hacemos todo esto. Es poder convivir humanamente con el espectador y que el espectador, ellos también podrán convivir humanamente entre ellos—se puedan volver a relacionar”.

“Silencio Blanco”, viernes y sábado a las 8:30 pm en el teatro On.Stage Black.box, Miami-Dade County Auditorium, 2901 W. Flager St., Miami; tickets $30; www.ticketmaster.com.

 

latest posts

Conversando con Rafi Maldonado sobre los hombres que ba...

Posted By Orlando Taquechel,

Una oportunidad de tomar licencia artística y explorar más allá de tendencias, limitaciones y estereotipos.

Archivos del MDC: sinónimo de preservación del patrimon...

Posted By Jesús Vega,

Una carrera contra el tiempo para hacer transferencias digitales de materiales amenazados por el desgaste de los años.

SERAPHIC FIRE APORTÓ SU BÁLSAMO SANADOR

Posted By Sebastián Spreng,

“Aún aquí, música de amor y plaga” resumió en menos de una hora lo mejor de Seraphic Fire.