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Concluye el XXIII Festival Internacional de Ballet de Miami

Posted By Orlando Taquechel
August 23, 2018 at 1:22 PM

Celebrado por primera vez en el mes de agosto, el Festival Internacional de Ballet de Miami (IBFM por sus siglas en inglés) concluyó su exitosa edición XXIII el pasado domingo con la última de las cinco funciones que ofreció en teatros diferentes ubicados en Miami, Miami Beach y Fort Lauderdale.

El evento, también por primera vez bajo la dirección artística de Eriberto Jiménez tras el fallecimiento de Pedro Pablo Peña (su fundador) en marzo de este año, resultó ser un evento que se desarrolló sin tropiezos y ofreció actividades colaterales de todo tipo. La inadecuada iluminación en las funciones fue quizás su mayor problema.

Así las cosas, IBFM 2018 entregó sus dos premios habituales (uno in memóriam para Peña y otro para la revista Dance Magazine que recibió su redactora en jefe Jennifer Stahl) y presentó 51 artistas de 17 compañías profesionales provenientes de 9 países: tres de Europa (Inglaterra, Italia y Austria), cuatro de América Latina (México, República Dominicana, Colombia y Uruguay), uno de Asia (la República de Filipinas) y por supuesto, USA.

El número de participantes en escena se incrementa a 83 si agregamos los 32 bailarines en formación entre las edades de 10 y 17 años que intervinieron en la Gala Juvenil que tuvo lugar en el Lehman Theater del Miami Dade College North Campus el sábado 4 de agosto y donde sobresalieron Vivian Ruiz de Stars Dance Studio y Gino Cosculluela de Dance Attack. La danza comercial fue el estilo dominante aquí y la ausencia de estilo en las adaptaciones simplificadas de las variaciones y los pas de deux del repertorio académico fue la nota discordante una y otra vez.

Por suerte, en las funciones profesionales, lo que caracterizó a IBFM 2018 fue la calidad y no la cantidad (el festival ha tenido ediciones mucho más concurridos) gracias en buena medida a las actuaciones destacadas de las agrupaciones locales.

En los programas del sábado 11 en el Manuel Artime Theater de Miami y el domingo 12 en el Amaturo Theater del Broward Center for the Performing Arts, dedicados a la danza moderna y contemporánea, fueron muy aplaudidos Dayton Parra y Dayanis Mondeja del Cuban Classical Ballet of Miami con “Clash” y Niurca Márquez en “Encuentros” (Grace Arts Florida), acompañada por las guitarras flamencas de Alberto Puerto y José Luis de la Paz.

Sin olvidar el disfrute adicional que resultó ver bailar a la excelsa Mary Carmen Catoya (junto a Lusian Hernández) y poco importó que fuera en un fragmento hermético e incompleto titulado “Possession”, tomado de una obra aún en proceso de Vladimir Issaev (Arts Ballet Theatre of Florida).

Algo que llamó la atención este año fue reconocer como el público miamense aficionado a la danza parece haber abandonado al teatro Artime y al Jackie Gleason del Fillmore Miami Beach. En realidad, la única función del festival a teatro lleno fue la de Fort Lauderdale.

En las dos Galas, que siguen siendo el plato fuerte del IBFM, se destacaron igualmente los artistas del patio:  Catoya, ahora en el pas de trois del ballet “Chipolino’ acompañada por Janis Liu y Kevin Zong, la radiante Gretel Batista del Cuban Classical Ballet of Miami en “Diana y Acteón” (junto al hercúleo Jorge Oscar Sánchez del Washington Ballet) y los amorosos Mayrel Martínez y Eduardo Iglesias de Dimensions Dance Theatre of Miami en el placentero “Vow” de Ariel Rose. Iglesias proyectando versatilidad después del malandra que interpretó en “Tangos del Plata”.

A otro nivel, definitivamente de excepción, hay que ubicar la experiencia embriagante que constituye presenciar a la sublime Gabriela Mesa manipulada con aplomo por Fabián Morales en un “Light Rain” de Gerald Arpino destinado a permanecer por siempre en la memoria de los afortunados mortales que asistieron el sábado al Gleason.

Completamente diferente pero igualmente fascinante fue la oportunidad de apreciar la indescriptible delicadeza de Emily Bromberg y Rainer Krenstetter del Miami City Ballet, inmersos ambas noches en la tarea meticulosa de revelar la esencia del “Diamonds” de George Balanchine.

Por su parte, dos compañías visitantes mostraron la manera de hacer de sus respectivos directores artísticos (también coreógrafos) en las funciones de danza moderna y contemporánea: el Lyric Dance Company de Italia trajo dos momentos de “Caravaggio – amor vincit omnia” de Alberto Canestro y la Compañía Cuerpo Etéreo de México logró aprobación generalizada con el sofisticado “Eclosión de un Arte” de Brisa Escobedo, el encantador “Impermeable de la Inocencia” de Jaime Sierra y el enigmático “Draft El Espacio Vacío” creado por ambos.

Para las tan esperadas Galas, el Ballet Nacional Dominicano viajó con cinco intérpretes que fueron encargados de abrir el programa cada noche con “La Llamada”, un trabajo interesante pero más apropiado para las funciones de danza moderna y contemporánea antes mencionadas.

El talento joven tuvo también una amplia presencia: la Compañía Nacional de Danza de México envió a los prometedores Yoali Sousa y Moisés Carrada, el Ballet Nacional Sodre de Uruguay a los atractivos Milagros Niveyro y Ciro Mansilla, la Compañía Colombiana de Ballet a Dina Catalina y Mauricio Acevedo y el Ballet de la Opera de Viena a Adele Fiocchi y Francesco Costa (que resultaría ser la revelación de esta edición con el solo “El Vuelo del Moscardón”).

Claudia D’Antonio y el carismático Salvatore Manzo del Teatro San Carlo de Nápoles (Italia) tuvieron la responsabilidad de cerrar la Gala de Estrellas con el pas de deux “Don Quijote” y conquistaron por completo al público. La pareja rutilante del Birmingham Royal Ballet integrada por la bella Celine Gittens y el estatuario Brandon Lawrence bordaron el pas de deux de “La Bella Durmiente” el sábado y degustaron la pasión juvenil en el “Romeo y Julieta” de Kenneth Mac Millan el domingo.

Una situación preocupante que es imposible ignorar al llegar hasta aquí es la frecuencia con la que la libertad estilística bien intencionada pero mal entendida asoma su cabeza en los pas de deux de repertorio.¿Estaremos en el umbral de un momento histórico en el que habrá que incluir a los buenos ensayadores en la lista de especies en riesgo de extinción para no perderlos del todo?

Por último, debemos reconocer los logros de otras dos parejas triunfadoras en esta edición: los experimentados Marize Fumero y Arionel Vargas del Milwaukee Ballet  y los virtuosos Katherine Barkman y Joseph Phillips del Ballet Manila.

Los primeros resultaron emblemáticos por la autoridad histriónica del hermoso trabajo de pareja que ostentan en cada actuación y los segundos por estar a la altura de las expectativas y darle al festival el cierre espectacular apetecido por todos con un “Le Corsaire” que arrebató al publico presente en el Miami-Dade County Auditorium.

Foto: Marize Fumero y Arionel Vargas del Milwaukee Ballet en “Le Corsaire” Cave Pas de Deux.  Fotografía: Simon Soong

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